Una semana más, Hispanidad realiza una crónica recogiendo las últimas informaciones sobre la persecución contra los cristianos, una realidad silenciada en muchos medios y en muchos gobiernos occidentales.

Esta persecución a los cristianos está aumentando en los últimos tiempos y en muchas partes del mundo, tal y como recogen varios informes, como el de la ONG evangélica Puertas Abiertas, el del Observatorio sobre Intolerancia y Discriminación contra Cristianos en Europa (OIDAC), o el de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Esta semana empezamos en la República Centroafricana donde, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), "a pesar de las garantías constitucionales y los gestos simbólicos de solidaridad interreligiosa, la libertad religiosa sigue siendo precaria. Más de una década de conflicto civil, alimentado por los enfrentamientos entre las milicias anti-Balaka y las milicias Séléka, predominantemente musulmanas, ha fracturado profundamente la confianza entre las comunidades cristiana y musulmana. Persiste la discriminación institucional sistemática, especialmente contra las comunidades musulmanas, alimentada por las trabas burocráticas, la corrupción y la politización de los documentos de identidad. Los líderes religiosos locales siguen desempeñando un papel crucial en el diálogo y la prevención de conflictos, pero sus esfuerzos se ven obstaculizados por la profunda inseguridad, la represión política y la fragilidad de las instituciones. Ante la proximidad de unas elecciones claves a finales de 2025, su papel para fomentar la cohesión social será cada vez más importante. Las perspectivas siguen siendo negativas".

En ese contexto, el líder cristiano Crepin Monga fue asesinado en la región de Zémio, en el sureste del país, una zona afectada por enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y grupos armados locales, informa Puertas Abiertas.

Crepin Monga trabajaba como mediador en una región marcada por conflictos, manteniendo el diálogo con distintos grupos locales. Durante el funeral, amigos suyos lo describieron así: “Crepin trabajó de manera extraordinaria por la paz en la región. Tememos que su muerte haya sido un asesinato premeditado y una advertencia de quienes no quieren que la paz regrese a esta zona”.

Además, la iglesia en la que trabajaba acogía a cerca de tres mil personas desplazadas por la violencia.

Según entidades que supervisan la libertad religiosa y la situación humanitaria en el país, muchas iglesias han sido destruidas. Los líderes cristianos son amenazados y muchos cristianos se ven obligadas a huir de sus hogares, viviendo en condiciones precarias.

Pero, además de la pobreza, cristianos sufren traumas emocionales, además de persecución pro parte de sus familiares musulmanes.

Nos vamos a la India, donde según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), “es profundamente preocupante el creciente nivel de restricciones que está imponiendo a los cristianos y otras minorías religiosas no hindúes. Además, se está verificando un aumento significativo de violencia por motivos religiosos, impunidad, intimidación y limitación a la libertad de las personas para que puedan practicar la religión de su elección. La India es un ejemplo de «persecución híbrida», en la que se utilizan tanto medidas pseudojurídicas como ataques sangrientos contra quienes profesan la religión «equivocada». Existen importantes diferencias regionales, y estados como Uttar Pradesh, Chhattisgarh y Maharashtra, en el norte, y Karnataka, en el sur, son los que presentan mayores restricciones sociales y violencia no estatal. A pesar de que el partido del primer ministro Narendra Modi obtuvo una mayoría reducida en las recientes elecciones generales, existen problemas graves como las restricciones gubernamentales, entre ellas las nuevas leyes, más estrictas, contra la conversión y el continuo uso indebido de la Ley de Regulación de las Contribuciones Extranjeras para limitar el funcionamiento de las ONG religiosas. Por todo ello, las perspectivas para la libertad religiosa en la India siguen siendo negativas”.

Como ha explicado Hispanidad en varias ocasiones, en la India gobierna el partido ultranacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP), de carácter nacionalista-panteísta, el del actual primer ministro, Narendra Modi, y un partido que o bien se dedica a perseguir a los cristianos, o bien lo fomenta o bien hace la vista gorda cuando ello sucede.

En ese contexto, una multitud de radicales hindúes atacó el pasado domingo 6 de septiembre a una comunidad cristiana que estaba celebrando un acto de culto en el estado de Bengala Occidental, en el este del país, recoge Infocatólica.

Durante el ataque, estos extremistas hindúes secuestraron temporalmente al pastor que dirigía la ceremonia religiosa y le golpearon, además de vandalizar el templo y destruir una cruz.

Una de las cristianas que se encontraban en el templo relató: «Amenazaron al pastor Sukhendu Singh y se lo llevaron por la fuerza». Lo soltaron unas horas más tarde, después de haberle obligado a “decir que iría a cada casa cristiana a decirles que el cristianismo es una religión extranjera”, explicó Victor Behera, coordinador estatal del Consejo Cristiano de Bengala.

«Pese a las continuas garantías de la administración, las repetidas perturbaciones y ataques durante los servicios de oración dominicales siguen siendo profundamente alarmantes», declaró Herod Mullick, secretario fundador del Consejo Cristiano de Bengala.