Vean y lean la nota de Abogados Cristianos: ha demandado ante los tribunales al Ayuntamiento socialista de Albánchez de Mágina por eliminar como festivo el día de su patrón.

¿Una cuestión menor en un pueblo pequeño? De eso nada, el mayor ataque contra la civilización cristiana no fue el comunismo sino el liberal, el de la Revolución francesa (liberal no en sentido económico, obviamente), de la misma forma que el origen de ese ataque, que hoy continuamos sufriendo, del feroz ataque contra el ser humano, tampoco está en la Enciclopedia sino que empezó dos siglos antes, con el muy católico Descartes, siglo y medio atrás.

Sí, ya saben, el pobre ingenuo espetó aquello de “pienso, luego existo", una rotunda falsedad a la que sólo cabe responder con una gran verdad: “Existo, luego pienso”. Lo que vino después es mera continuidad.

Pues bien, el cuchillo empleado por los revolucionarios franceses consistió en modificar el calendario, inspirado en la biblia y en la fe, para intentar suprimir fiestas religiosas como la Pasión o Navidad. Era la mejor forma de alejar a Cristo de la comunidad y, con un poco de suerte, alejarlo del individuo. Eso es mucho más difícil, ciertamente, pero recuerden que el hombre es un ser social.

Las fiestas, no las toques.