Otra medalla de oro en el ámbito económico para España -además de en desempleo- según datos de UNICEF y la Comisión Europea, a la cabeza del ranking de pobreza infantil en la Unión Europea, con más del 27% de los menores en riesgo de exclusión social.

Fundación Madrina, con más de 25 años de trayectoria en la distribución de bienes básicos, alerta de que esta crisis se está agravando por dos factores financieros determinantes:

1. El recorte del 94% en el presupuesto de ayuda alimentaria

El Ministerio de Agricultura ha reducido drásticamente su presupuesto para programas de ayuda alimentaria, pasando de 1.600 millones de euros anuales a apenas 90 millones. Esta reducción implica que, donde antes se podían adquirir más de 1.000 millones de kilos de arroz, hoy el presupuesto solo alcanza para 56 millones.

Agricultura

 

2. El “filtro” administrativo del nuevo plan antipobreza

Del reciente plan de 200 millones de euros anunciado por el Consejo de Ministros el pasado 6 de mayo, solo 65 millones llegarán directamente a las familias para cubrir necesidades básicas como alimentación, ropa o material escolar. Los 135 millones restantes se diluyen en:

•  25 millones para la contratación de personal (trabajadores sociales y psicólogos).

•  108 millones destinados a la gestión de albergues y burocracia autonómica.

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“Con 5,42 euros al mes no se combate la pobreza infantil, se la administra”

Esta cifra resulta de repartir los 65 millones de ayuda directa entre el millón de hogares en vulnerabilidad severa, equivaliendo al precio de un litro y medio de aceite de oliva por familia al mes.

Ante la lentitud del sistema actual, donde las ayudas pueden tardar hasta nueve meses en ejecutarse, la Fundación propone un Bono Infantil de Emergencia. Este mecanismo permitiría que las ONG verifiquen la necesidad de forma inmediata, logrando que los fondos lleguen en días y no en meses, garantizando siempre una trazabilidad total para el Estado.