Una semana más, Hispanidad realiza una crónica recogiendo las últimas informaciones sobre la persecución -incluso genocidio- contra los cristianos, una realidad silenciada en muchos medios y en muchos gobiernos occidentales.
Recientemente, el arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, participó en el evento ‘De pie con los cristianos perseguidos: defendiendo la fe y los valores cristianos’.
En dicho evento, Mons. Balestrero denunció que “casi 400 millones de cristianos en todo el mundo se enfrentan a la persecución o la violencia, lo que los convierte en la comunidad religiosa más perseguida del mundo. Esto significa que uno de cada siete cristianos se ve afectado”. “Peor aún, casi 5.000 cristianos fueron asesinados por su fe en 2025, lo que equivale a un promedio de 13 por día”, añadió, según recogió Vatican News.
“Un Estado debe promover la libertad de religión o de creencias, en primer lugar y sobre todo porque es un derecho humano fundamental”, subrayó. “Es el deber del Estado proteger la libertad de religión o de creencias, lo que incluye impedir que terceros violen este derecho”, insistió.
El Observador Permanente también subrayó otras “formas de persecución más sutiles y a menudo silenciosas”. Por ejemplo, aquellas que “restringen o de hecho anulan los derechos legalmente reconocidos a la población predominantemente cristiana”.
“Estos incluyen enjuiciamientos por oración silenciosa cerca de las instalaciones de aborto o por citar un versículo de la Biblia sobre temas sociales”, dijo.
Insistió en que estos “no son actos superficiales” sino “graves violaciones de los derechos de los cristianos, perpetrados por las mismas autoridades que están encargadas del deber de respetar, proteger y promover los derechos humanos de todos”. “Esta contradicción debe terminar”, concluyó.
Nos vamos a Pakistán, país donde, según el último informe sobre libertad religiosa 2025 de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), "la discriminación estructural persistente y la cultura de impunidad siguen socavando la libertad religiosa, lo que a menudo equivale a persecución. Es especialmente preocupante el aumento de las acusaciones de blasfemia, muchas de ellas aparentemente falsas y cada vez más vinculadas a las redes sociales, junto con los frecuentes actos de violencia colectiva que siguen a tales acusaciones. También es preocupante la ampliación de la legislación sobre blasfemia a través del proyecto de ley de modificación del Código Penal, que amplió el artículo 298.A del Código Penal de Pakistán reforzando un marco jurídico propenso al abuso".
En ese contexto, fue hallado el cadáver del católico Marqas Masih (22 años) en una granja a las afueras de la ciudad de Sargodha, en la provincia de Punjab, con signos de haber sido torturado y ahorcado, informa la propia ACN.
La policía detuvo al propietario de la granja, quien afirmó que había sido un suicidio, como sospechoso del asesinato. Sin embargo, la Comisión Nacional (católica) de Justicia y Paz (CNJP) emitió una declaración en la que afirma que, en la autopsia, “se han detectado marcas de tortura en el cuerpo del fallecido”. En consecuencia, “la comunidad cristiana local y la familia de Marqas Masih se niegan a aceptar la calificación oficial de la muerte como suicidio, afirmando que se trata de un asesinato”.
En declaraciones a ACN, Naeem Yousaf Gill, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional (católica) de Justicia y Paz (CNJP), exigió “una investigación totalmente transparente”. “Las autoridades no deberían permitir que los cristianos sean tratados como ciudadanos de segunda clase. Deberíamos ser tratados como ciudadanos iguales a todos los demás”.
Nos vamos a Camerún, país que sufre los ataques de los yihadistas de Boko Haram.
En ese país viven los pastores cristianos Mamoud y Hamza, cuya aldea era agredida frecuentemente por los yihadistas.
En declaraciones a Puertas Abiertas, el pastor Mamoud cuenta los ataques: “La primera vez que Boko Haram vino, llegaron gritando ‘Alá es el más grande’. Si te atrapaban, te daban una oportunidad de convertirte al islam. Si te negabas, te mataban. Huíamos a las montañas, esperando que los agresores se fueran, con nuestras esposas e hijos bien escondidos. Nosotros, los hombres, nos quedábamos más cerca de la aldea para poder avisar a nuestras familias si el peligro se acercaba. Así vivimos durante dos años, hasta que comencé a encontrar cadáveres. Cada vez más aldeas de la región estaban siendo atacadas. Todos los lugares a donde íbamos a escondernos ya habían sido invadidos. Finalmente, decidimos irnos muy lejos.”
Por su parte, el pastor Hamza, otro líder cristiano local, recuerda a Puertas Abiertas el día en que casi fue asesinado por los perseguidores: “Invadieron mi aldea y corrí, siendo perseguido por los agresores. Logré esconderme cerca de una gran piedra. Ellos se subieron a esa piedra para buscarme y dispararon sus armas en todas las direcciones. De repente, sentí ganas de estornudar. En ese momento, le pedí a Dios: ‘Si el Señor quiere que yo muera hoy, entonces moriré. Pero si mi hora aún no ha llegado, por favor, no permitas que estornude’. Tragué saliva y las ganas de estornudar desaparecieron".
Mamoud y Hamza han tenido que huir a otra localidad con sus familias, pero siguen viajando a donde vivían para predicar. El segundo de ellos, Hamza, añade: “Los cristianos dicen: ‘si los militantes nos matan, está bien. Si no nos matan, también está bien’. Ellos no tienen esperanza. Por eso voy hasta ellos para llevar la Palabra de Dios. Soy responsable de estas personas y no puedo abandonarlas”.












