Soy un admirador de José Mota, el humorista más inteligente de todos los que deambulan hoy por el panorama patrio. Además, no se ha dejado llevar por la marea progresista de tantos cómicos, profesión egregia, que compiten para decidir quién de ellos emplea la sal más gorda, para acabar con las conocidas siete fases de la borrachera, especialmente la exaltación de la amistad y los insultos al clero.

Ahora bien, en esta edición del programa de fin de año, dedicado a la clase política, me parece que ha estado más brillante que valiente. Me temo que el innegable talento de José Mota ha incurrido en la esclavitud de lo políticamente correcto.

En su especial de fin de año, Sánchez no era un ególatra, sólo un jetas sin mala intención. Pues no, Sánchez es un profanador de todos aquellos principios que sostienen este país, empezando por la profanación de cualquier principio que huela a cristiano. Y es un sectario con muy mala leche.

Si entras en humor político entra de verdad, si no, no entres. Y mucho menos con moraleja final inocua. Ahora mismo quien lleva siete años haciendo mal a España es el profanador Pedro Sánchez. Ya nos preocuparemos de Feijóo, que le temo mucho, cuando llegue al poder

El personaje de Feijóo era poca cosa, además de un poco embustero. A mí me parece que es algo más: es un progre de derechas, casi intercambiable por el presidente del Gobierno, un conservador literal: cuando llegue al poder conservará toda la porquería heredada de Sánchez. 

Abascal es bruto y tonto. Pues no, el líder de Vox es un personaje sin ideas claras, que se deja llevar por cualquiera que le susurre al oído y que no logra elegir entre su alma azul y su alma cristiana. Vox no es el partido de la violencia sino al contrario, el partido que más violencia ha sufrido de terceros. Lo que tiene que hacer Abascal es aclararse.

Yolanda Díaz: de tonta no tiene nada. Es una peligrosa comunista dedicada a provocar ruina y tiene, además, un corazón moralmente hueco y, por tanto, resulta especialmente peligrosa. Sí, además, es una presumida, pero eso es lo de menos por muy llamativa que resulte su petulancia. Lo que tiene que hacer Yolanda es dejar de provocar miseria.

Además, en su moraleja final, Mota ha incurrido en demagogia. Insisto: la vileza de Sánchez no sería posible sin el envilecimiento de ese pueblo español... al que tanto alaba Mota

Conclusión: según Mota, todos los políticos son lamentablemente iguales... pero eso vale de poco. 

Si entras en humor político entra de verdad, Si no, no entres. Y mucho menos con moraleja final inocua. Ahora mismo quien detenta el poder y lleva siete años haciéndolo fatal en España es el profanador Pedro Sánchez. Ya nos preocuparemos de Feijóo, que le temo mucho, cuando llegue al poder.

Además, en su moraleja final, Mota ha incurrido en demagogia. Insisto: la vileza de Sánchez no sería posible sin el envilecimiento de ese pueblo español... al que tanto alaba Pepe Mota.