
"La mujer violada en Igualada no tiene escolta. La mujer violada en el centro de menas de Hortaleza no tiene escolta": expone Vito Quiles
Marlaska pone escolta a Sarah Santaolalla... después de que la colaboradora televisiva denuncie a Vito Quiles por haberla agredido. Jupol lo califica de "escándalo": es "incomprensible" si se compara con la situación que viven algunas víctimas de violencia de género.
Ahora, es el propio Quiles quien sube una publicación a su red X en la que recuerda casos en los que víctimas de agresores sexuales no tienen escolta.
La mujer violada en Igualada no tiene escolta.
— Vito Quiles 🇪🇸 (@vitoquiles) March 10, 2026
La mujer violada en el centro de menas de Hortaleza no tiene escolta.
La víctima del violador del ascensor no tiene escolta.
Las víctimas de las manadas extranjeras no tienen escolta.
Qué puta vergüenza. pic.twitter.com/pP8spS5FnB
En el caso de la menor violada en Igualada por Brian Raimundo C.M., de nacionalidad boliviana, el perito de los Mossos declaró en el juicio por la violación: «Nunca había visto una agresión así en toda mi trayectoria», y aseguró que el acusado no atacó con un «único fin sexual», sino para «causar el máximo dolor» a la víctima.
Y en el de la menor violada cerca del madrileño centro de menores de Hortaleza, por un hombre que se declaró mena y resultó no serlo.
Mientras, Santaolalla sigue con su discurso. Y lo hace, nada más y nada menos, que desde I Foro contra el Odio -encabezado por Pedro Sánchez- : "Hay que seguir, aunque a veces tengas que abandonar espacios donde están tus acosadores".
🔴Sarah Santaolalla, en el I Foro contra el Odio: "Hay que seguir, aunque a veces tengas que abandonar espacios donde están tus acosadores" https://t.co/nLF9Q3lvmf pic.twitter.com/Xy7jzYV6FK
— elDiario.es (@eldiarioes) March 11, 2026
No olvidemos que la cuestión de los delitos de odio no es baladí. Son el gran invento del Nuevo Orden Mundial, para censurar al discrepante, bajo amenaza de hasta cuatro años de cárcel (artículo 510 del Código Penal).
Y es que, no sé si lo saben, el odio avanza, rampante, por las calles, pero ahí está nuestro paladín, Pérez-Castejón, -y Sarah Santaolalla, en representación de las mujeres- para detenerlo. Le llaman coraje.












