Ya en su día, Susanna Griso se enfadó con la 'influencer' Ada Lluch, quien mostró en su programa las cifras que demuestran la relación entre inmigración ilegal y delincuencia.
La historia venía de atrás, porque Lluch publicó en sus redes cómo le habían echado del plató de 'Espejo Público', precisamente, por la misma razón.
Recordemos que Susanna intentó justificar el asesinato del sacristán de Algeciras, Diego Valencia, apuñalado por un yihadista: "A lo mejor se enfadó porque fue a la iglesia a pedir ayuda y no la recibió".
Y aprovecha para preguntarle a un párroco: “No sé si quiere aprovechar para decirle a los feligreses que no ataquen, digamos a personas creyentes en otra religión".
Ahora la progre presentadora de Espejo Público (Antena 3), se pregunta, "¿En qué momento nos hemos vuelto tan insensibles que hablamos de 'menas' como si fuesen objetos?". Griso celebra que el Papa haya mirado hacia los inmigrantes porque cree que hace falta poner en valor al colectivo. Cree que en esta materia tendemos mucho a cosificar y a tirar de estadísticas. "Muchas veces la gente lo dice desde la distancia psicológica", señala Griso. O desde la distancia de sus viviendas de lujo, como en los casos que destacan los tuiteros, de cantantes como Manuel Carrasco o los Estopa...
Manuel Carrasco vive con su mujer y sus hijos en una residencia muy exclusiva a las afueras de Madrid de 1000 mts cuadrados, piscina privada, gimnasio y un estudio de grabación.
— MartaSevilla (@MarBalCas) June 12, 2026
No hay ningún centro de menores cerca y tiene vigilancia las 24 horas.
Pero el racista eres tú. pic.twitter.com/pGa1kKIsCD
Una empática Susanna celebra que el Papa León XIV haya puesto el foco en los inmigrantes. "Tendemos mucho a cosificar y a tirar de estadísticas", como hizo por ejemplo, en su programa, Espinosa de los Monteros quien le explicó a la periodista que si, tal como ella afirmaba, los inmigrantes ilegales tienen 4 veces menos tendencia a cometer delitos sexuales que los españoles, en España, es porque "los españoles son 10 veces más que los extranjeros".
Pero a Susanna no le gustan las cifras, porque no son afectivas ni empáticas, como ella. ¡Qué se le va a hacer!













