
La gobernadora del Estado de Nueva Jersey, la demócrata Mikie Sherrill, se ha visto obligada a reconocer que miles de personas que no eran ciudadanos fueron incluidos en el censo electoral del Estado, y que cientos de ellos emitieron su voto en los últimos comicios.
Asegura la demócrata que se debió a un fallo informático. El análisis preliminar de lo ocurrido ha revelado que entre junio de 2023 y junio de 2024, 6.600 votantes fueron añadidos de manera irregular al censo estatal y que casi 400 lograron emitir el voto.
La cuestión no es baladí, en Estados Unidos rige el sistema del colegio electoral en los comicios presidenciales, de tal forma, que el partido del candidato más votado se lleva todos los votos que aporta dicho territorio. Si bien Nueva Jersey es un Estado históricamente demócrata, en los últimos comicios presidenciales la demócrata Kamala Harris se impuso por un escaso margen de cinco puntos a Donald Trump.
Este escándalo, que nuevamente ocurre en un Estado con ejecutivo demócrata, tiene lugar en el marco de la campaña para las elecciones de mitad de mandato del próximo mes de noviembre, y el presidente Trump lleva semanas denunciando que la presencia de personas no ciudadanas en los padrones electorales es una vulnerabilidad del sistema electoral estadounidense.
Así, el republicano ha recordado que Nueva Jersey fue uno de los estados que se negó a colaborar con la Administración Trump en la verificación de sus registros, a pesar de que el Departamento de Seguridad Nacional analizó el archivo de votantes del estado e identificó 35.152 nombres marcados como posibles no ciudadanos.
Este episodio, y muchos otros, no hacen sino acreditar la debilidad del sistema electoral estadounidense, y el riesgo que supone la no identificación de los votantes a la hora de emitir el sufragio.
Los republicanos han vuelto a poner sobre la mesa el proyecto de ley SAVE America que requiere una identificación válida a través del documento de identidad antes de registrarse para votar en una elección federal y la prueba de ciudadanía. Uno de los principales impulsores de tal normativa, fue el recientemente fallecido senador republicano Lindsey Graham.
Si bien tal normativa parece puro sentido común, lo cierto es que los demócratas se niegan a alcanzar un acuerdo con los conservadores, y están bloqueando el proyecto en la Cámara Alta, a través la maniobra del filibusterismo, que requiere de una mayoría reforzada de 60 votos para romper el bloqueo. Los republicanos cuentan con una mayoría de 53 a 47, con lo que necesitarían siete votos demócratas, algo francamente imposible, como mucho podrían llegar a contar con el apoyo del senador demócrata por Pensilvania, John Fetterman, el único legislador de la formación progresista, que se alinea con los conservadores en algunas votaciones.
Por ese motivo, funestos episodios como el de la demócrata Nueva Jersey, ponen una vez más el foco en el líder de la mayoría del Senado, el republicano John Thune, quien no apoyado las solicitudes del presidente para restringir el bloqueo demócrata a nivel parlamentario, mediante la utilización de la denominada “opción nuclear” para levantar el bloqueo con mayoría simple.










