El Papa León XIV ha 'enmendado', con discreción, al Papa Francisco. En carta remitida al episcopado francés, anima a los obispos a dejar libertad a sus sacerdotes para celebrar la eucaristía en formato tridentino o en el Novus Ordo... decretado por Pablo VI en abril de 1969.
Por cierto, no seamos progre-tontinos, no extraigamos conclusiones precipitadas. El presunto papa progre, San Pablo VI, es el mismo que menos de un año antes de proclamar el Nuevo Orden (lo que ocurrió en 1969) mató a los progres con su encíclica Humanae Vitae, donde prohibe los anticonceptivos,
Pues bien, digo que en la precitada carta a los obispos franceses, el Papa León XIV les anima a que concedan libertad a sus sacerdotes para que celebren la eucaristía en cualquier formato, el antiguo o el nuevo. Y el criterio de esa carta es el que el cardenal Robert Sarah asegura debería extenderse a todo el orbe católico.
Para centrarnos, al menos en lo que se refiere a la misa tradicional tridentina, León XIV, en pleno conflicto con la pesadita Fraternidad de San Pío X, pide que permitan libertad a los sacerdotes para celebrar la Sagrada Eucaristía según el rito antiguo o moderno, que los dos son válidos.
Lo de Robert Sarah, doctrina segura, tiene su aquél, porque es el mismo cardenal, supuestamente tradicionalista, probable miembro de la fachosfera, el mismo que les ha dicho a los lefrevianos que sean más humildes y menos pelmas.
Y todo esto coincide con otra de las evoluciones modernas, en teoría cuestión menor, pero que al arriba-firmante le parece de la mayor relevancia: ¿comulgamos en la mano o en la boca?
Recordemos que lo habitual hasta 1969 era recibir a Cristo sacramentado en la boca. De esta forma, evitamos que la Hostia consagrada pase por mis manos, que suelen andar un poco grasientas. Pablo VI permitió la comunión en la mana, ojo, como excepción, excepción que luego, desgraciadamente se convirtió en norma.
Ya he dicho que, para mí, la situación actual de la Iglesia y, por tanto, del mundo, se deja ver en que cada día, al menos en España, veo que acude a la misa dominical menos gente mientras a la misa de diario acuden más. En proporción 10 a 100 a favor de la dominical, ciertamente, pero la interpretación es inequívoca.
Y como 'vox populi, Vox Dei' contemplo cómo, en algunas parroquias, aumenta la instalación de reclinatorios para facilitar la comunión de rodillas.
Rito tridentino o nuevo orden, comulgar en la boca o en la mano, de pie o de rodillas. Sólo hay una forma de ponderarlo y de decidir: cuál de esas alternativas suponen, para cada cual, un mayor delicadeza con Cristo Sacramentado. Lo demás es farfolla.
Cada día veo más reclinatorios para comulgar de rodillas: ¡Bien!











