
Pedro Sánchez, al que ya no se le ocurre nada más, se ha marchado a los fuegos del centro y este de la península y ha dicho que está dispuesto a sacrificarse y firmar con la derechona un pacto contra el cambio climático, como remedio contra los incendios
Una mentira repetida 1.000 veces se convierte en una verdad. Ahora bien, una estupidez repetida sólo 100 veces se convierte en axioma.
En lo que va de año, 22 grandes incendios han calcinado más de 100.000 hectáreas. Prácticamente lo mismo que se quemó al año de media en la última década.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) July 22, 2026
El Gobierno de España seguirá movilizando todos los recursos para la extinción de los incendios y para la recuperación de… pic.twitter.com/NprGGSIL4G
Pedro Sánchez se ha ido a ver incendios. En mi opinión, los políticos no deberían acudir a las catástrofes porque no hacen otra cosa que estorbar, pero cuando acuden con mala intención, es decir, cuando utilizan el dolor para hacer su mitin, el asunto empieza a resultar molesto.
Pedro Sánchez, al que ya no se le ocurre nada más, se ha marchado a los fuegos del centro y este de la península y ha dicho que está dispuesto a sacrificarse y firmar con la derechona un pacto contra el cambio climático, como remedio contra los incendios. Un pacto que lleva pidiendo desde hace cuatro años cuando se produjo el incendio de la Sierra de la Culebra.
No pienso caer en la trampa de distinguir -imposible distingo- entre incendios tradicionales e incendios actuales: asumamos el principio no mostrado ni demostrado, de que los incendios de ahora son peores que los de antes, debido al cambio climático y el que diga lo contrario es un negacionista, presumiblemente ultra.
Mejor centrémonos en la raíz: el cambio climático, hacia el calor o hacia el frío, existe y ha existido siempre. Ahora bien, el clima depende, en primer lugar, de la órbita de la tierra alrededor del sol. De puertas adentro, de la interacción de tantos elementos que, al igual que la órbita del planeta, ningún hombre, ni toda la humanidad unida, puede cambiar a conveniencia.
No digamos nada si se trata de dos partidos políticos de un país, no de los más grandes del planeta, perdido en el extremo suroccidental de Europa.
Otra cosa sería que el señor Sánchez aumentara el presupuesto, por ejemplo, para cuidar más la masa arbórea y poder combatir los incendios.
Y por cierto, los incendios de este verano pueden ser pavorosos pero los pantanos, la reserva hídrica, se encuentra al 73% de capacidad, espléndido, porque el pasado invierno ha sido muy lluvioso.
En todo caso, no le pidamos al ser humano lo que el ser humano no puede dar: cambiar el planeta.
Son 300 millones contra el cambio climático: 300 millones tirados a la basura.
Y por cierto, para visitar los incendios, el 'climático' Sánchez (aunque le encanta viajar en Falcon y Airbus, y emitir mucho más CO2 que un coche durante años) cambió su agenda y no acudió al acto ‘España emprende: innovación para la resiliencia climática’, como había previsto en un principio. Un evento al que sí acudió otra 'climática', la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, y el titular de Industria y Turismo, Jordi Hereu.










