Aunque el padre Gazzera dice a AIN que es una "gran injusticia" que ahora la población musulmana ajena a Seleka sufra los actos de venganza de los Anti-BalakaEl padre carmelita italiano Aurelio Gazzera ha relatado a la Fundación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada que, recientemente, dos religiosas europeas y una voluntaria escaparon por muy poco de ser violadas por rebeldes Seleka cuando estos asaltaron una misión en la región fronteriza con el Chad, en la República Centroafricana. Las víctimas han rogado que no se mencionen sus nombres, la comunidad religiosa ni el lugar de los hechos.

«Uno de los rebeldes que asaltaron la misión puso su fusil en la cabeza de una de las religiosas y quería obligarla a que se desnudara. También la otra religiosa y la voluntaria sufrieron acoso sexual», comenta Gazzera. Según le dijo la misionera, los rebeldes deliberaron entre ellos si iban a atar a las mujeres. Sin embargo, al final desistieron y se limitaron a desvalijar la misión. «Querían obligar a una de las religiosas a subirse a una motocicleta. La hermana temía que la secuestraran», relata el Director de Cáritas. Una de las hermanas reaccionó muy rápidamente: sacó del sagrario las Hostias consagradas y las consumió para evitar profanaciones por parte de los rebeldes.

Y es que, con la retirada de los rebeldes yihadistas Seleka al Chad, se están produciendo una y otra vez saqueos, asesinatos y violaciones. Según dice Gazzera, es absolutamente necesario que la retirada de los rebeldes vaya acompañada de tropas de protección. Serían «muy bienvenidos» los refuerzos de las tropas enviadas a la República Centroafricana; sin embargo, su actuación no debería limitarse a la capital. «Especialmente en las áreas fronterizas se requiere urgentemente una protección militar para evitar masacres y ataques», declara Gazzera.

El padre Gazzera informó además de una masacre que se produjo el 4 de febrero, también cerca de la frontera con el Chad, en una población llamada Nzakoun: 22 personas, 14 de ellas mujeres, fueron asesinadas en sus casas y numerosas casas fueron incendiadas. El dispensario médico de la población —continúa relatando— fue saqueado y destruido por una granada.

Como ha sabido ahora, el 23 de enero fueron asesinados por los rebeldes Séléka, 12 personas —entre ellas, cuatro mujeres y cuatro niños— en Assana, una población asimismo cercana a la frontera; otras cinco personas resultaron heridas de gravedad; 158 casas fueron incendiadas. También aquí el dispensario médico fue saqueado y destruido. «Destruyeron incluso el frigorífico con las sustancias para las vacunas. La población huyó a la selva, donde no dispone de ningún tipo de atención médica», deplora el misionero.

Sin embargo, Gazzera calificó asimismo de «gran injusticia» que ahora la población musulmana, que en su gran mayoría no tiene nada que ver con los Séléka, sufra los actos de venganza de los Anti-Balaka (formados por bandidos, ex presos, delincuentes, criminales…) y que en muchos casos se vea obligada a abandonar el país. «De Bozoum han huido los 2.500 musulmanes en un convoy en dirección al Chad. Entre ellos había muchos amigos, con los que teníamos muy buena relación. Es injusto que también esas personas hayan perdido todo. En nuestra parroquia hemos celebrado una Misa con acto penitencial porque muchos de los habitantes no musulmanes de Bozoum estaban exultantes con la expulsión de los musulmanes. ¡Eso es un pecado! Para conseguir un futuro pacífico, la gente tiene que comprender que una injusticia no borra la otra y que no nos podemos alegrar por el sufrimiento de otras personas».

Urgen oraciones por los cristianos perseguidos por su fe en Cristo.

José Ángel Gutiérrez
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