Pero los egipcios están encantados con el derrocamiento del miembro de los Hermanos MusulmanesLa alta representante de la Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, se encuentra de visita a El Cairo (la segunda en 12 días) para tratar de mediar y buscar una solución en la crisis de Egipto. Durante la noche de este lunes se ha reunido con el depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi y han analizado "en profundidad" la situación en Egipto.

"Tuvimos conversaciones amistosas, abiertas y muy francas durante las dos horas que lo vi", ha agregado Ashton. "Le transmití los buenos deseos de gente de aquí y él me solicitó que los agradeciera. Estoy intentado asegurarme de que su familia sepa que él está bien".

Recordemos que el pasado viernes, un juez ordenó prisión preventiva de quince días para Mursi por supuestos vínculos con el grupo palestino Hamás para perpetrar "acciones enemigas contra el país". También está acusado del asesinato de presos y oficiales de policía, además del secuestro de responsables de seguridad, del asalto e incendio de la cárcel de Wadi Natrun y de atacar instalaciones de las fuerzas del orden.

Por su parte, la organización islamista de los Hermanos Musulmanes ha manifestado a Ashton que piensa continuar con sus manifestaciones de protesta contra el golpe de Estado, según informa AFP. Para este martes, los islamistas han convocado a una nueva manifestación en varias ciudades del país a la que han denominado "la marcha del millón".

La situación en Egipto es complicada. Pero ya hemos recogido la opinión de egipcios que ven en el derrocamiento de Mursi nada más que la voluntad de un pueblo de librarse de un pseudo-dictador. Como el testimonio de Kamal Kembel, copto ortodoxo y profesor universitario de El Cairo: "Lo que está pasando en Egipto es una revolución, no un golpe militar: el ejército solo está cumpliendo el deseo de la inmensa mayoría del pueblo". O el de Sidkhy Zakhary, (sacerdote católico egipcio): "El pueblo se ha movilizado y ha dicho basta".

Andrés Velázquez
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