He leído en los medios españoles que lo que ocurre en Centroáfrica es una guerra entre cristianos y musulmanes. Una guerra de religión, si ustedes me entienden.

Lo cierto es que lo que ocurre en aquel martirizado país es que fanáticos musulmanes llevan meses martirizando a la población cristiana. Bueno y también ocurre que algunos cristianos han decidido defenderse. No muchos, no se crean, porque para combatir a un ejército de fanáticos pertrechado con todo tipo de armamento y con ganas de violar, asesinar y saquear, hay que organizarse, armarse y comportarse, por lo menos, con la mitad de crueldad que el oponente. Y claro, eso es delicado para un cristiano, un credo tan extraño que predica el amor al prójimo. No el degüello del prójimo.

Los franceses están regidos por un socialista, Hollande (en la imagen), con el consiguiente anticlericalismo de la izquierda francesa. Pero claro, es anticlerical pero no idiota. Sabe que Occidente tiene unas raíces cristianas, por mucho que le molesten y que su expansión por África obtuvo como resultado que haya negros cristianos que respetan a los demás frente a fanáticos musulmanes que arrasan lo que se encuentran por delante.

Por eso ha enviado a sus soldados, bien pertrechados, a enfrentarse con las guerrillas musulmanas y a proteger a los cristianos, que no son el bando opuesto sino las víctimas.

Lo dicho: Hollande es un socialista de colmillo retorcido, pero no es un idiota… como algunos españoles.

Eulogio López

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