• Pero lo hace para cumplir con un Banco de España que pide dividendos moderados.
  • Por mucho menos de esa cantidad, Miguel Blesa acabó en prisión.
  • Lo cierto es que el negocio bancario ha dejado de ser negocio.
  • Al menos el margen de intereses, ahora lo único que salva a la banca en España son las comisiones y la intermediación con deuda pública.

Asegura el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) que suprime el dividendo del tercer trimestre -habitualmente del 0,1- para cumplir con las exigencias del Banco de España, que ha recomendado menos dividendo y más provisiones y apuntalamiento de la solvencia. Hombre, con lo del dividendo se cumple lo segundo pero no lo primero. De hecho, las provisiones del BBVA van a la baja.

Pero lo que más sorprende es que el presidente del BBVA, Francisco González (en la imagen), achaque al supervisor esta reducción del dividendo cuando acaba de vender un 5% de su franquicia china (se queda con cerca del 10%) con una minusvalía de 2.300 millones de euros. Oiga, que por mucho menos de esa cantidad, para ser exactos por menos de la cuarta parte, Miguel Blesa ingresó en la cárcel. Recuerden que lo que se ventilaba en el caso del ex presidente de Cajamadrid era que había sobrevalorado la compra del City de Florida.

Se confundía en el caso Blesa error con robo, y se consideraba que un banquero había cometido negligencia por comprar a alto precio lo que ahora vale menos (en cuyo caso, me imagino que deberían ingresar en prisión todos y cada uno de los banqueros españoles y empresarios españoles). En efecto, con la crisis, todo lo adquirido vale menos y todo lo vendido también, por lo que todos los que compraron, a la trena y a todos los que vendieron les hacemos un monumento.

En cualquier caso, lo que demuestra el caso BBVA es que el negocio bancario ha dejado de ser negocio en España. La banca vive de las comisiones que cobra a sus clientes y de la intermediación con deuda pública, esa que nos ahoga al conjunto de los españoles. Desde luego, no del margen de intereses, que es su negocio típico: se derrumba día a día. Y, en el entretanto, la mora sube y la banca ya no puede provisionar más.

Eulogio López  

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