El mundo está en guerra. Dejemos a un lado las más feroces, las guerras olvidadas de Sudán, Congo o Nigeria para centrarnos en las dos más mediáticas: Irán y Ucrania.

Y la novedad más preocupante no viene por la primera sino por la segunda. 

Rusia ha pasado a considerar Europa como un "objetivo legítimo". Es decir, que pretende atacar Europa. Ojo, como ya hemos repetido en Hispanidad, Putin no invadirá Europa con la infantería convencional, sabe que no podria. Lo que haría sería una guerra nuclear técnica con misiles Oreshnik (Avellano), capaces de portar armamento nuclear táctico. 

No, no es una broma.

Putin ya no puede ser ganado para Occidente: se ha echado en manos del gran enemigo del mundo libre: la China de Xi Jinping.

Y Netanyahu a lo suyo: en cuanto le dejan, dispara

En esta tesitura, a Europa sólo le queda el camino de afrontar la defensa abierta de su civilización, por dos vías:

1.Debe enviar tropas europeas a Ucrania y a la frontera polaca, con el apoyo norteamericano.

2.A cambio, apoyar a Estados Unidos en el Pérsico y volver a la primera casilla: que el objetivo de la guerra en el Pérsico no puede ser reabrir Ormuz sino liberar Irán.

En el entretanto, Benjamín Netanyahu a lo suyo: en cuanto le dejan, dispara, contra Hezbolá y contra los cristianos libaneses.