Puede sonar a cuento chino pero El sueño americano está inspirada de la increíble historia real de Jérémy Medjanadependiente en un videoclub, y Bouna Ndiaye, limpiador en el aeropuerto de París. No tenían contactos, ni dinero, ni siquiera un tema decisivo para moverse en el mercado de jugadores de la NBA: no hablaban apenas inglés. Se encontraron todo tipo de obstáculos, les engañaron en repetidas ocasiones y solo salieron adelante gracias a su perseverancia y a  su amistad así como al apoyo de sus familias, sobre todo de sus esposas. Porque esta es la historia de dos chicos, uno blanco y otro negro, que vivían en un barrio marginal de Paris, que amaban el baloncesto y que lograron cumplir su sueño: ser agentes de los mejores jugadores de la NBA. De ahí que El sueño americano es una buena prueba de lo que se entiende por “Feel Good movie”, porque sales de cine de “Buen rollo”.

De los mismos productores que la exitosa comedia Intocable, El sueño americano aborda temas transcendentales, como el espíritu de superación, la amistad inquebrantable y la pasión como motor de vida.

Los actores franceses Jean-Pascal Zadi y Raphaël Quenard, amigos cercanos también en la vida real, tienen química en la pantalla y logran transmitir empatía hacia esos dos auténticos perdedores en un relato ameno, simpático y que enganchará tanto a los aficionados al deporte de la canasta como a los que simplemente les gusten las películas de luchadores. Dirige y escribe Anthony Marciano, responsable de películas como Play.

Hay muchas escenas que se recuerdan de este film, donde se demuestra cómo estos dos jóvenes suplían su falta de dinero con ingenio. Un ejemplo, tenían ojeadores adolescentes en muchos campos escolares de Francia que les informaban de aquellos chavales que despuntaban desde niños; de ahí han salido algunas de la grandes estrellas actuales de la NBA.

Para: los que les gusten las historias de amistad y si son aficionados al baloncesto es imprescindible.