Adaptación libre de una exitosa comedia italiana titulada Tre di troppo, del humorista Fabio De Luigi, el argumento de este film o, si lo prefieren, el conflicto al que se enfrentan los protagonistas no es original porque también lo habíamos visto, de forma similar, en la comedia Family Man (2000), protagonizada por el actor Nicolas Cage. Pero, en este caso, el acierto de la directora Mar Olid, es que lo trasladado en diálogos, situaciones y humor a la idiosincrasia española lo que da lugar a una divertida comedia familiar, de contenido blanco, ideal para niños y mayores.

Julia y Ernesto son una pareja atractiva, y que goza de un gran éxito profesional, que tienen cierta aversión hacia los niños, por lo que no contemplan que formen parte de su vida ni presente ni futura. Pero un día, tras un extraño fenómeno meteorológico, se despiertan y descubren en su casa a tres niños que afirman ser sus hijos. Su vida cuasi perfecta se desmorona, mientras intentan descubrir qué hacer para librarse de ellos y volver a su vida anterior.

Su desarrollo es una sátira social que habla de prioridades en la vida y por ello lanza dardos a la situación muelle actual de tantas parejas españolas que, por comodidad, deciden no tener vástagos (aquí podríamos entrar en temas tan serios como que el índice de la natalidad en nuestro país es el más bajo de Europa, sin remplazo generacional) describiendo la frivolidad con la que viven inmersos en ellos mismos. Pero Tres de más no queda ahí y también critica con mucho gracejo a aquellos progenitores que, a través de Asociaciones de Padres y Madres de los colegios (las conocidas AMPAS), inundan las redes de mensajes excesivos y, en ocasiones, exagerados, porque han convertido esa función en la misión de sus vidas.

Una comedia sencilla y simpática de estas características necesitaba estar respaldada por un buen reparto con intérpretes con vis cómica y Mar Olid los encontró en Kira Mira y Salva Reina para encarnar a los protagonistas. Ambos demuestran una química que traspasa la pantalla no se sabe si porque son pareja en la vida real o porque, como confesaba la directora, han “echado” muchas horas en su trabajo y han logrado hacer una piña también con los niños de la película; la pequeña Adriana, Luna Fulgencio (vista en las películas familiares de Santiago Segura) e Ian Cortegoso, descubierto en Un hijo (2026) un drama emotivo en el que acompañaba a Hugo Silva, y que aquí encarna al niño perfecto, conciliador y positivo en cualquier circunstancia.        .

Tres de más cuenta con situaciones graciosas que provocan la sonrisa y la carcajada, dando lugar a un comedia fresca ideal para el verano que reflexiona sobre la educación que damos a nuestros hijos  pero también que es un camino complicado en algunos momentos. Su desarrollo, mediante las situaciones a las que se enfrentan esos padres a su pesar, transmite un mensaje claro: el ser comprensivos hacia los demás e, incluso, entregarse a ellos provoca más satisfacciones que el placer individual

Para: los que crean que los hijos no son una carga sino lo mejor que puede suceder en la vida de un matrimonio.