La sensatez parece haber entrado en el Parlamento irlandés tras unos años de desquiciamiento, en los que la ex-católica Irlanda ha aprobado el aborto y otras barbaridades anexas.
Ahora se ha negado a ampliar el aborto ya legalizado. Los provida, que aún existen, han recordado a sus colegas de asamblea que en cinco años, nada menos que 10.000 irlandesas que habían ido a abortar y a las que se obligó a los preceptivos tres días de reflexión, donde son informadas de las ayudas que pueden recibir, decidieron dar marcha atrás y no matar a su hijo.
Tampoco han querido hablar de otra de las trampas homicidas de los mercaderes de la muerte: el aborto tardío. Es decir, ampliar el plazo habitual del aborto libre más allá de la semana 22, en cuanto consigas un médico sin escrúpulos que manifieste que el niño podría no sobrevivir en el periodo de embarazo o al poco de nacer. Algunos sinvergüenzas pretenden alargar el periodo "de peligro" hasta el año de edad.
Lo cuenta la imprescindible página de la Universidad Católica de Valencia, fundada por aquel obispo sin tacha, Agustín García-Gasco, en 2033 y relanzada por el gran cardenal Antonio Cañizares, titulada Bioética Press.
Y es que lo que más llama la atención: una mujer, generalmente desesperada y sola, viene a matar a su hijo, lo que le convertirá en zombi para el resto de su vida. Y sencillamente no lo hace porque alguien le dice que hay alternativa, que no perpetre esa salvajada, que se lo piense un poquito, ya no vuelve por el abortorio, por el matadero y una vida se salva.
Insisto, la quinta parte de las mujeres dieron marcha atrás solo porque se les pidió reflexionar. ¿Cuántas habrían cambiado de postura, del mal al bien, de la perversión a la integridad en el caso de que, además, les hubiesen dado a escuchar el latido del corazón de su hijo?
Y cuidado con el aborto tardío, es otra puerta entreabierta en la gran masacre del concebido y aún no nacido: abrirlas de par en par consiste en aplicar el mismo objetivo de nuestro querido Tedros Adhanom, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS): que sea legalizado en todo el mundo el derecho al aborto hasta el momento mismo del nacimiento.
Tengo mis dudas de que Hitler, a Stalin o a Mao, hubieran aceptado esta salvajada.










