Tradicionalmente, el verano ha sido un yermo informativo, dado que el período estival detenía la actividad mediática. Sin embargo, la llegada de la pandemia ha hecho que ni siquiera la estación por excelencia de descanso obedezca a tal nombre.

La progresía mediática ha generado un clima de terror en una población mundial que vive en un hilo de incertidumbre y miedo. Así, mientras que el ciudadano de a pie vive sometido a todo tipo de restricciones impuestas por la élite progresista con el pretexto de la pandemia, dicha élite crea una sociedad paralela marcada por la impunidad, donde solo sus distinguidos integrantes pueden gozar de unas libertades, que al ciudadano común ya no se le permiten.

A pesar del contexto de restricciones sanitarias, el expresidente Barack Obama no tuvo reparo alguno en celebrar su 60 cumpleaños por todo lo alto, en su lujosa mansión de Martha’s Vineyard, el lugar de veraneo por excelencia de la élite progresista norteamericana. Asistieron más de 400 invitados, entre los que destaca un amplio elenco de celebridades, como George Clooney, Tom Hanks o Steven Spielberg. Lo cierto es que, en la fiesta, ninguno de los invitados llevaba mascarilla, ni se respetaba la distancia de seguridad y el consumo de alcohol y drogas, como cannabis, estaba a la orden del día. El más juerguista fue el propio Obama, quien no dudó en bailar y abrazar a los invitados durante toda la noche, a juzgar por las imágenes filtradas

 

 

Igual que en La Máscara de la Muerte Roja, el cuento del célebre Edgar Allan Poe, mientras el pueblo llano fallecía como consecuencia de la terrible plaga de la muerte roja, el príncipe Próspero y su corte, indiferentes al sufrimiento y la muerte de sus ciudadanos, se recluían en la abadía almenada del regente, con la intención de esperar el fin de la epidemia, celebrando fiestas con toda clase de lujos y opulencia.

La impunidad progresista continúa y, días antes del evento, muchos líderes protestaron por la actitud irresponsable de Obama, lo que provocó que el propio equipo del expresidente señalara que la fiesta iba a ser suspendida

Y la estratagema hubiera funcionado, si no fuera porque algunos asistentes a la fiesta publicaron vídeos y fotos en redes sociales, que hacían ver que el evento sí se había celebrado, y a todo tren. Aun así, rápidamente dichos testimonios visuales desaparecieron de las redes sociales, precisamente por orden de los organizadores de la fiesta que exigieron a los asistentes que los borrasen. Por supuesto, los medios de comunicación se han encargado de minimizar lo ocurrido, cuando lo procedente sería el ejercicio de acciones penales contra Obama y su equipo.

No sabemos si la impunidad de Obama le llevará al mismo destino que al príncipe Próspero, pero lo cierto es que Obama ha superado todos los límites de la arbitrariedad.

Otro ejemplo de fariseísmo progresista es la renuncia como gobernador de Nueva York del demócrata Andrew Cuomo, tras haber sufrido diversas denuncias por acoso sexual. La cuestión no es baladí, dado que Cuomo ha sido uno de los líderes más relevantes del Partido Demócrata de los últimos años y siempre ha estado en las quinielas como futuro candidato a presidente de Estados Unidos, auspiciado por los sectores más progresistas del partido. De hecho, los medios de comunicación le vendieron como el “gran gestor de la pandemia”, a pesar de que su Estado tuvo el mayor nivel de letalidad. Cuomo ha sido un entusiasta del movimiento ‘MeToo’ y abanderado del feminismo más radical, con lo que su caída por comportamientos inapropiados hacia las mujeres resulta digna de justicia poética. Sin embargo, el cínico mayor de la tropa demócrata es su jefe de filas, el presidente Biden, quien ha exigido la renuncia de Cuomo, cuando el propio Biden ha sido denunciado en reiteradas ocasiones por las mismas conductas repugnantes hacia las mujeres.

Sin embargo, Joe está preocupado por otro menester, como es la conmemoración del veinte aniversario de los atentados del 11 de septiembre. Así, los familiares de las víctimas han exigido al presidente que se abstenga de acudir a los actos en memoria de los asesinados, si sigue en su negativa a desclasificar documentos acerca de los hechos que, según las asociaciones de víctimas, implicarían a funcionarios de Arabia Saudí en la preparación de la masacre.

Pero la postura de Joe ante este asunto es lógica, ya que fue su antiguo jefe, Barack Obama, quien restringió la publicación de documentos sobre la investigación del 11-S. Ambos invocan que son secretos de Estado pero, si no tienes nada que esconder, no tienes nada que temer, ¿verdad Joe?

Fiestas de Obama, escándalos de Cuomo y secretos de Biden… y mientras EEUU y el mundo se abalanzan al precipicio al que conduce el progresismo.