
Antes de comenzar, ¿se imaginan entrar en la consulta del médico y encontrarse con Mónica García? Yo saldría corriendo, porque no sería capaz de confiar mi salud a una persona tan sectaria como ella y, sobre todo, a alguien capaz de negar de realidad con tanta desvergüenza. Por eso, desde aquí la animamos a no ejercer jamás la medicina y, por supuesto, a abandonar el Gobierno del Reino de España, algo que no sucederá, al menos, hasta 2027.
Dicho esto, la médico y madre (MeMa) acudió este jueves a la Comisión de Sanidad del Congreso para seguir negando la realidad sanitaria de Ceuta, que no es otra que el colapso denunciado por los propios profesionales sanitarios. Atentos a las perlas de doña Mónica: “Los migrantes no traen enfermedades”. “La tuberculosis, la sarna y la varicela existen en España”. “Las condiciones de hacinamiento son las que condicionan que los migrantes enfermen”.
Así y todo, la ministra confirmó que la próxima semana se empezará a vacunar a los migrantes con 45.000 dosis. ¿Por qué, si los más de 10.000 inmigrantes que pululan por las calles de Ceuta no están enfermos? ¿Acaso hay vacuna contra el hacinamiento?
Y, por supuesto, todo el que relacione inmigración ilegal con enfermedades es un xenófobo, aunque los datos lo avalen. Mónica García, responsable directa de la sanidad en Ceuta y Melilla, ha dejado patente su incompetencia profesional como ministra. Esperemos que nunca ejerza como médico.
Por cierto, García ha enviado a Ceuta al inefable Fernando Simón para que controle el riesgo epidemiológico. Nada de qué preocuparse: habrá uno o dos casos, a lo sumo.










