Consejo de Ministros del martes 21 de abril. A escena, ante la prensa, acompañando a la ministra portavoz, Elma Saiz, la de los emigrantes delincuentes, figuran el inefable titular de Interior, Fernando Marlaska, Isabel Rodríguez, la ministra de Vivienda y Milagros Tolón-Tolón, titular de Educación.   .   

La vivienda se convierte en la estrella de la sesión, cierto, pero tranquilos, que seguiremos odiando la propiedad privada: el primer objetivo es la vivienda en alquiler. Además, sin tocar la ley del suelo, ningún plan de vivienda solucionará el problema de la vivienda pero por anunciar que no quede.

Tolón presenta su proyecto educativo progresista: reduce el número de horas lectivas del profesor y reduce el número de alumnos por clase. En la ESO de 30 a 25 y en Primaria de 25 a 22.

Todo sea por mejorar la calidad educativa... y por fastidiar a la enseñanza privada, esto es, concertada, esto es, la enseñanza católica.... que de eso se trata: que los niños crezcan sin conocer a Jesucristo.

Recuerden que el concierto escolar se establece financiando, y de forma rácana, sólo el salario de los profesores, poco más de la mitad del coste total, que ya cobran menos en la enseñanza privada que en la pública. 

Si reduces el número de horas lectivas y, sobre todo, si reduces el número de alumnos por clase, encareces los gastos de la privada (la escuela pública da lo mismo; paga el Estado, o sea usted y yo). Es decir, estamos ante otra engañifa progre, esta vez a cargo de Tolón-Tolón.

Ojo a la novedad de Fernando Grande-Marlaska, titular de Interior. Convierte la Dirección General de Protección Civil en Secretaría General mientras crea la Plataforma Nacional para la Prevención del Riesgo de Desastres. Y todo esto significa una sola cosa: contratar más funcionarios.

Sólo he trabajado en un Ministerio 35 días, está claro que era mi vocación. Pero no olvidaré lo primero que me dijo mi antecesor en el cargo al abandonar el despacho: "Recuerda que tu poder depende del número de funcionarios a tu cargo". Marlaska piensa lo mismo. Al titular de Interior le gusta hablar de "músculo administrativo". Es decir, que la Dirección general se convierte en secretaría general y entonces ya no habrá desastres: ni danas, ni volcanes, ni inundaciones ni incendios. Palabra de Marlaska.