El lunes 9 de mayo, durante la Asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom invita a su gran amigo Pedro Sánchez a abrir la magna reunión con un magno discurso.

 

 

Días antes, era Pedro quien había invitado a Tedros a Moncloa para vender, al alimón, el rescate del Hantavirus y ambos se convencieron, el uno al otro y el otro al uno, de estar, mismamente, en el lado correcto de la historia. 

Y esto es bello e instructivo, porque allá, en Ginebra, ante un organismo internacional, de suyo neutral, don Pedro enhebró una serie de paradojas que ríanse ustedes del gran Chesterton. A saber:

1.La Sanidad no puede ser un negocio, salvo que el negocio sea del Estado. En ese caso es un negocio solidario, llamado sanidad pública, siempre espléndida. Es la buena, la mala es la de Isabel Díaz Ayuso: la sanidad privada. De hecho, los médicos privados no curan. Sin embargo, el galeno al que le paga el Estado, ese sí que cura.

2.Hay gobiernos, por ejemplo el de Ayuso, que están desviando miles de millones de la sanidad pública a la privada, asegura don Pedro. Eso de 'desviar' suena fatal, no me lo negarán. ¿Y qué? Si la sanidad privada cura estarán curando al ciudadano.

Gracias a la sanidad pública ha aumentado la esperanza de vida en España. En serio; pero hombre, señor Sánchez, si los médicos más que alargarnos la vida nos han alargado la vejez.

Pero toda esta apología de la sanidad pública y de los malvados negociantes de la sanidad privada tenía un objetivo más amplio, que miraba al futuro con la mente abierta.

Y así, mientras el inefable Tedros Adhanom va exagerando mediáticamente y empalmando infecciones víricas -Covid, Hantavirus, ahora Ébola-, Pedro y Tedros apuntan más alto: utilizan la OMS para lanzar el gobierno sanitario mundial, con un poco de suerte presidido por Pedro o por Tedros.

Mientras, el burócrata Tedros exagera las crisis virológicas (Covid, Hantavirus, Ébola) para aumentar su poder y su presupuesto. 

Objetivo final: explotar el miedo de la gente a morir para crear el despotismo progresista global: si por tu salud te ordeno andar a cuatro patas, lo harás. Muchos están dispuestos a ofrecer su libertad a cambio de seguridad. 

andando a cuatro patas ok