
El ministro masoncete y ‘mando único’ del Gobierno en Ceuta, Ángel Víctor Torres, condenó este jueves la violencia contra los inmigrantes en la Ciudad Autónoma, contra voluntarios de Cruz Roja, contra periodistas y políticos, pero no condenó el ataque contra cuatro militares españoles que patrullaban por el barrio ceutí de Benzú.
Torres aprovechó su comparecencia en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, en el Congreso, para instar a PP y Vox a proclamar un mensaje de “no a la violencia”, tras las movilizaciones vecinales que en la noche del miércoles intentaron echar a los inmigrantes de la playa del Trampolín. La Policía Nacional tuvo que intervenir… y los inmigrantes continúan en la playa.
Con muy buenas palabras y un talante reconciliador donde los haya, el ministro masoncete insistió en que la prioridad del Gobierno es devolver a los inmigrantes a Marruecos (como pide Bruselas), pero utilizó el argumento clásico de que la legislación no permite hacerlo en poco tiempo. O sea, que Moncloa no tiene ninguna intención de expulsar a los invasores, porque si quisiera podría cambiar la legislación hoy mismo, y hasta ahora ha optado por facilitar la concesión de asilo y aumentar los derechos de los extranjeros.
Conviene hacerse una pregunta, casi un mes después de la invasión (que se dice pronto): ¿A quién benefician las medidas que está tomando el Gobierno Sánchez, a los españoles de Ceuta -que están hartos- o a los invasores marroquíes? No hace falta de respondan, es una pregunta retórica… lamentablemente.












