Pródiga con los que te buscaron,
pródiga con los que te rehúyen.
Padecido por los que te amaron,
padecido por los que te maldicen.
Que te das bajo la apariencia de vino,
saciando mi sed; y sacia mi hambre,
bajo la apariencia del pan que recibo.
Dando fuerza a mi alma;
a la que embriagas de un amor
que reina más allá de la muerte,
por la virtud de tu sacrificio.










