El Imperio ha caído y los señores de la guerra imperiales siguen dispersos por toda la galaxia. En esa tesitura, la incipiente Nueva República intenta proteger lo que consiguió con la rebelión. De ahí, que recluten al legendario cazarrecompensas mandaloriano Din Djarin (Pedro Pascal) y a su joven aprendiz Grogu para que vayan rastreando y deteniendo por la galaxia a todos los enemigos de la Nueva República.

Lo habitual es que una película de éxito de lugar a una serie pero con The Mandalorian and Grogu ha ocurrido lo contrario. Después de tres temporadas emitidas en la plataforma Disney ahora estrenan este filme en los cines. Tras esta nueva estrategia de saltar a la gran pantalla, los más desconfiados solo ven una causa: hacer una estupenda recaudación de taquilla a costa de los seguidores de la serie.

Monstruos y todo tipo de criaturas, peleas continuas, más propias de videojuegos y naves de todo tipo que surcan el espacio, es lo que ofrece este filme que, argumentalmente, no aporta nada o casi nada a la saga galáctica o, quizás, ese sea su objetivo: ofrecer una aventura para chavales en la que prima simplemente el entretenimiento. Es como si The Mandalorian and Grogu fuera el resultado de sumar varios capítulos de la serie televisiva, aunque visualmente se haya contado más medios materiales al rodarla y, sobre todo su arranque, tenga escenas espectaculares para disfrutarla en formato de sala IMAX.

Los admiradores de la trilogía original descubrirán que hay elementos y personajes que aparecen en este largometraje. Por ejemplo, esos malvados mellizos, hermanos de la babosa criatura Jaba, monstruos mecánicos que son máquinas de ataque  o que el propio Grogu sea un bebé de la misma raza que el genial Yoda  pero que, a medida que avanza el desarrollo de la película, pase de ser una criatura que protege el mandaloriano a convertirse en un ser autónomo capaz de atacar y defender a su preciado amigo. Una aclaración, para dar más verosimilitud, esta criatura es una marioneta movida por expertos titiriteros en la mayor parte del film, aunque en las escenas de más acción se hayan utilizado efectos digitales.

No obstante este film de “cine de palomitas” posee algunos elementos destacables como la presencia de la actriz Sigourney Weaver, muy creíble en su papel de responsable del ejército de la Nueva República o una banda sonora estupenda (que acompaña bien a las imágenes) compuesta por el joven compositor sueco Ludwig Göransson que, hoy por hoy, parece ser uno de los firmes sucesores en esta materia de los grandes compositores de música de cine que nos han acompañado desde finales del pasado siglo XX.

Para: los que vayan visto la serie televisiva y les haya gustado.