Ya hemos comentado que el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, resbaló cuando, en entrevista con La Vanguardia, habló de las tres salidas al callejón en que se ha convertido la política actual española: cuestión de confianza, moción de censura y convocatoria electoral.
Pues no. Esa no es la tarea de un obispo sino la de un político o un periodista.
De inmediato, Pedro Sánchez, María Jesús Montero y Félix Bolaños ministro de Presidencia y Justicia, árbitro de fútbol de segunda, no lo olvidemos, arremetieron contra el obispo de Valladolid. Bolaños aseguró que la Iglesia había vuelto a perder la neutralidad. En primer lugar querido Bolas, Argüello no es la Iglesia, solo es la jerarquía. En segundo lugar, ni la Iglesia, ni la jerarquía, puedes ser neutrales. Es más, si lo fueran estarían en pecado grave, por incumplimiento flagrante de la máximas de su fundador: Id y predicad el Evangelio a todas las gentes...
Sin embargo, ahora Argüello me gusta más. Por ejemplo, ha hablado de luchar por no "normalizar" el aborto. Aún no es suficiente, porque lo que debería recordar Argüello son los principios no negociables para un católico -elector o elegido- en política: vida, familia, libertad de enseñanza y bien común.
Por ejemplo; podría decir que ningún católico puede ser ni elector ni elegido del PSOE por ser un partido, no sólo abortero, sino que habla del derecho al aborto e incluso pretende incluirlo en la Constitución.
¿Y el PP? Parecido Eso sí que levantaría ampollas en los pinreles, tanto de don Pedro Sánchez como de Alberto Feijóo.
Al tiempo, los obispos, condenan el atentado de Australia contra judíos... lo que no deja de suponer otra bofetada para Sánchez
También me parece bien que el conjunto de los obispos españoles hayan hablado de algo muy similar al antisemitisno tras el atentado de Australia. Naturalmente que Sánchez ha condenado ese atentado, sólo faltaba pero su actitud pro-palestina ha dibujado un presidente del Gobierno español antisemita. Como le espetó el ejecutivo Netanyahu al Gobierno de Australia: este atentado está relacionado con el hecho de que Australia haya reconocido al Estado palestino".
¿Exagerado? Seguramente. El culpable de un asesinato es el asesino... y nadie más. Ahora bien, nadie como Pedro Sánchez, ha creado en Europa un ambiente antihebreo. Y si no, recuerden la Vuelra Ciclista a España. No basta con condenar todos los atentados terroristas. ¡Sólo faltaba que no lo hiciera!
En cualquier caso, ya es hora de que los obispos españoles hablen. Por ahora, su principal pecado ha sido de omisión: se llama silencio.













