
Greta Thunberg y Ada Colau, dos de nuestras grandes pensadoras, se han embarcado en la decimoséptima, o así, flotilla por la libertad de Gaza, que llevará ayuda humanitaria a los gazatíes, víctimas del genocidio israelí, no sé si saben.
Lo que más gracia me ha hecho es que el Ministerio de Asuntos Exteriores, es decir, el dulce Albares, les ha concedido estatus diplomático... o así. Es decir, que en cuanto lleguen a las aguas territoriales israelíes el barco enseñará el papelito de José Manuel Albares, las tropas hebreas, aterrorizadas por tan invencible armamento, les dejarán pasar a territorio a la Franja, con un anuncio en la boca que dirá así: Personal diplomático de alta alcurnia, no molestar. Algo así como las maletas de Delcy, con salvoconducto para recorrer el mundo.
Hombre esto de facilitar estatus diplomático a un barco que pretende violar las aguas internacionales de un país soberano no parece una práctica diplomática habitual en el derecho internacional. Pero lo importante no es la nueva y sublime gilipollez del dulce Albares no, lo importante es que demuestra la ineludible necesidad de todo progresismo de igualar el lunes lo legal y lo legítimo, -ya saben, Estado de Derecho- para negarlo el martes.
Quiero decir que en modernidad no se sabe distinguir entre lo legal y lo legítimo, lo une o separa según convenga en cada caso. El cristianismo no, lo tiene muy claro: que algo sea legal no significa que sea justo. Y pro eso, la moral justifica lo ilegal, aunque no lo ilegítimo.
El progre no. Por ejemplo, ¿es legítimo conceder estatus diplomático a quien va a burlar la ley? La respuesta progresista es: si me conviene a mí, es legítimo, si no me conviene, no. Y no olviden que detrás de la legalidad y la legitimidad progresista está eso que llaman democracia, el dios del modernismo.
Ahora bien, el mismo Albares que ha concedido protección diplomática a Ada y Greta, brama contra las actitudes de Netanyahu y de Donald Trump que atentan, según él, contra el derecho internacional, en todos y cada uno de sus artículos y párrafos. Yo diría que el modernismo no sabe distinguir lo legal con legítimo. Legal es lo que se atiene a la ley, legítimo lo que se atiene a la ley natural, es decir, a la justicia.
Entonces, ¿por qué el Nuevo Orden Mundial (NOM) tiene la imperiosa necesidad de homologar los dos adjetivo? Pues muy sencillo, porque el progresista niega la ley natural, que es la que otorga la legitimidad, entre otras cosas porque, en cuanto se acepta que existe una norma moral objetiva acaba por aceptar que Dios existe, que es creador y todopoderoso y que, en ese caso, es quien marca lo que está bien y lo que está mal, lo que es justo e injusto… Y lo que resulta legal y legítimo.
Pero todo esto no importa: lo que importa es que Ada y Greta disfrutaban de protección diplomática para su humanitario asalto a Israel. Esto, seguramente, no dejará dormir a Netanyahu durante las próximas semanas.
Dicho esto, solo nos queda por hacernos la pregunta final: ¿somos idiotas o sufrimos en la relación transitoria?
Y por cierto, la flotilla de la libertad ha vuelto al puerto de Barcelona poco después de partir... por un temporal.
🔴 Aquí la ruta de la flotilla de Ada Colau, Greta Thunberg y compañía que ha regresado a Barcelona “por el mal tiempo”.
— Nicolás Bolivariano (@NicoBolivariano) September 1, 2025
Iban a enfrentarse a Israel en Gaza y no han pasado de los caladeros de jureles de Badalona. pic.twitter.com/94S49Zd9vS
Por un poquito de oleaje vuelven a Puerto 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 estás son las que van a salvar a Gaza 🤣🤣🤣🤣🤣🤣 cuanto paripe caro pic.twitter.com/bbwJ84HXHp
— ladyblue (@MariaMu24417972) September 1, 2025









