Vestas se hunde en bolsa casi un 30% desde que decidió cerrar la planta situada en la parroquia de Chavín, perteneciente al municipio de Viveiro (Lugo). Pero lo peor es que tampoco logra mejorar el rumbo, pues ha disparado las pérdidas y ha vuelto a rebajar sus previsiones (lo que en el argot financiero se denomina profit warning).

El fabricante de aerogeneradores danés parece contagiado del mismo ‘virus’ que Siemens Gamesa y Nordex. En el primero desde que los alemanes tomaron el control va de mal en peor: lleva varias rebajas de previsiones y números rojos (el día 5 se conocerán los resultados definitivos de su segundo trimestre fiscal -enero a marzo-, pero los preliminares no fueron buenos), cerró tres plantas en España (Aoiz, Somozas y Cuenca), provocando unos 500 despidos, quedándose con unos 4.400 empleados (en la sede de Zamudio y en la de Madrid, un centro de ingeniería en Navarra y nueve fábricas) y ha anunciado la venta de proyectos eólicos en desarrollo, su negocio principal. Por su parte, el segundo, que tiene a Acciona como principal accionista (dueño del 36%) pero donde decide la familia alemana Quandt (primeros accionistas de BMW), también ha elevado las pérdidas y ha anunciado el cierre de la planta de La Valla d’Uixó (Castellón) y de otra alemana. Nordex tiene unos 2.000 empleados en España y otras fábricas (las navarras de Barásoain y Lumbier, y la conquense de Motilla del Palancar).

Vestas registra unas pérdidas netas de 765 millones, casi 12 veces superiores a las de hace un año; un Ebitda de 22 millones (-88,5%); un Ebit antes de efectos especiales aún más negativo (-329 millones); y el margen Ebit antes de elementos especiales ha pasado del -3,9% al -13,2%

Todo ello, a pesar de que hay elevada demanda de energía eólica y contratos, pero el margen ahora es menor. Y los motivos son varios: los altos costes (encarecimiento de materias primas, luz y transporte), los problemas en las cadenas de suministro, y el lento desarrollo de proyectos e incluso retrasos de algunos.

Volvamos a Vestas: no es la primera vez que rebaja previsiones, pues lo hizo el pasado noviembre, tras ganar un 24% menos. Ahora estima que la facturación estará entre 14.500 y 16.000 millones de euros este año y menor margen operativo (margen Ebit), por las circunstancias, la guerra en Ucrania y la retirada de Rusia. Algo que ha anunciado tras dar a conocer los resultados provisionales del primer trimestre: pérdidas netas de 765 millones, casi 12 veces superiores a las de hace un año; un Ebitda de 22 millones (-88,5%); un Ebit antes de efectos especiales que ha empeorado y sigue en terreno negativo (-329 millones); y el margen Ebit antes de elementos especiales ha pasado del -3,9% al -13,2%. Unas cifras en la que han influido las provisiones de 401 millones por la guerra en Ucrania y otro extraordinario negativo de 176 millones en su división eólica marina. Eso sí, la cifra de negocio ha ascendido a 2.485 millones (+26,6%) y acumula una cartera de pedidos de turbinas eólicas de 48.900 millones (+9,4%, entre pedidos y contratos de servicios con ingresos contractuales futuros esperados de 30.000 millones).

Vestas tiene más de 2.000 empleados en España, ha cerrado la planta lucense de Viveiro y ya sólo fabrica en la de Daimiel (Ciudad Real), aunque tiene centros en Granada, Madrid y Zaragoza. El cierre de Viveiro ha provocado quejas de los sindicatos CCOO y UGT, que le recordaron que en su día había recibido ayudas públicas para instalarse, y también en la comarca de A Mariña (los alcaldes socialistas anunciaron movilizaciones, porque la marcha de Vestas se suma al parón de la elecrólisisi de Alcoa en San Ciprián), y ahora el BNG ha pedido a la Xunta de Galicia y al Gobierno que se reúnan con la plataforma 'Futuro A Mariña'. Recuerden que Vestas anunció el cese de producción de las plantas de Lauchhammer (Alemania) y de Esbjerb (Dinamarca), al tiempo que el de la de Viveiro (y el de esta fue el tercero en la última década en nuestro país, tras el de Ólvega, en Soria, en 2012 y el de Villadangos del Páramo, en León, en 2018.