Sr. Director:
Mons. Jesús Sanz, arzobispo de Oviedo, mostró su estupefacción ante la "incomprensible avalancha de tantos jóvenes que con algún toque de corneta cruzan por miles las fronteras de Ceuta con sus vivas", para referirse a la invasión que sufrió Ceuta los pasados 30 y 31 de julio.
Tras las concentraciones celebradas en España el pasado 2 de septiembre contra la invasión marroquí y a favor de los ceutíes, D. Jesús Sanz escribió:
"España escenificó su apoyo solidario a Ceuta y Melilla.
También en Covadonga en plena novena de la Santina.
Lugar de reconquista que recuerda que hemos de recuperar lo que vale la pena, lo que nos sostiene e identifica ante la pretensión marroquí y la inanición de una gobernanza fallida"
Más de 70.000 migrantes lograron entrar en Ceuta de forma totalmente ilegal e irregular.
¿Lo sabía el Gobierno de Marruecos?
¿Lo sabía el Gobierno de España?
Y si lo sabían, ¿por qué no lo impidieron?
¿Por qué dejaron que ocurriera?
Ahora más de 5.000 marroquíes permanecen todavía en Ceuta, mientras continúan los problemas de alojamiento y atención humanitaria.
El episodio ha dejado, además, más de cien muertos en el mar y ha abierto un enfrentamiento político sobre la actuación de Marruecos y la no-respuesta del Gobierno Español.
El mismo día 2 se dio a conocer un informe policial que describe la entrada masiva como un episodio planificado y apunta a la posible implicación de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes.
El Gobierno de España ha pedido cautela antes de atribuir responsabilidades a Marruecos.
Mons. Sanz Montes nos invita a "recuperar lo que vale la pena, lo que nos sostiene e identifica"
Vale la pena ser fieles a Jesucristo y a su Iglesia, vale la pena respetar el orden establecido para que los ceutíes puedan continuar viviendo en su ciudad pacíficamente, vale la pena no ceder ante los ataques recibidos, vale la pena salir a la calle a manifestarnos por lo que consideramos una verdadera invasión que no deseamos, vale la pena acoger a las personas que huyen de su lugar habitual para buscar mejores condiciones de vida, pero ésto debe hacerse organizada y controladamente, vale la pena rezar por los vivos y los difuntos, vale la pena cambiar o modificar lo que perjudica gravemente la vida de los habitantes de Ceuta, porque Ceuta se incorporó a los territorios del Rey de España el 2 de febrero de 1668.
El germen de la actual ciudad española sería el asentamiento fenicio datado hacia el 700 antes de Cristo y cuyos restos se encuentran muy cerca de la actual Catedral de la Asunción de Ceuta.
Y en el siglo IV después de Cristo, mediante una reforma llevada a cabo por el emperador Diocleciano, pasó a depender de la diócesis de Hispania y la ciudad pasó a formar parte de la Hispania Transfretana.
El estrecho era más una unión que una separación de la Península.
Según León el Africano, Ceuta formaba parte de los territorios controlados por los visigodos en el norte de África, siendo administrada por un gobernador.
La ciudad, con mucha población española, no reconoció a Juan, duque de Braganza, que se proclamó rey de Portugal, sino que permaneció fiel a Felipe IV de España, lo que le mereció el título de Fidelísima.
En 1641, D. Juan Fernández fue nombrado gobernador de Ceuta en sustitución del almirante portugués.
Podemos decir que Ceuta es española desde 1578, cuando pasó a ser un territorio del rey de España, aunque de la corona portuguesa.
Pedimos a Dios, por intercesión de San Daniel y sus compañeros mártires y de Nuestra Señora la Virgen de África, que ampare, sostenga y bendiga a todas las personas que se han visto implicadas en esta gravísima crisis y que se halle la manera de volver a una verdadera y real normalidad.
Que el amor de Jesucristo reine en el corazón de todas las personas y en todos los pueblos