Pedro Sánchez está dispuesto a batir todos los récords posibles… en lo que a gasto público se refiere, a costa de todos los contribuyentes, naturalmente. En sus más de ocho años en Moncloa, cabe destacar que en su tercer Gobierno, que arrancó en noviembre de 2023, no ha logrado aprobar unos Presupuestos Generales del Estado… y ahora aspira a hacerlo, pero el primer paso (el techo de gasto y los objetivos de estabilidad) no augura nada bueno porque el gasto público aumentará un 6,6% y será el mayor de la historia. En paralelo, ha resultado escandaloso que Moncloa destinara tres aviones para que Pedro Sánchez, José Manuel Albares y Margarita Robles fueran a la última Cumbre de la OTAN por separado… y aún ha sido más clamoroso que después Sánchez volara de Ankara a Londres para ir a la graduación de una de sus hijas (de Ainhoa, en concreto) en avión oficial.

El presidente del Gobierno presume de socialista y de estar muy preocupado por el cambio climático, pero sus palabras se quedan vacías y no se reflejan en hechos. Y es que ha disparado el gasto público en vuelos en el Dassault Falcon 900 y en el Airbus A-310 en lo que va de la XV legislatura y frente al mismo periodo de la anterior, pero ojo, porque no sólo usa estos aviones para actos oficiales, sino también de partido y personales (conciertos, la graduación de una hija, etc.). Además, a dicha graduación ha ido su esposa, Begoña Gómez, porque el juez Antonio Viejo, sustituto de Juan Carlos Peinado (quien está de vacaciones), le devolvió el pasaporte... pero no le dejó ir a la Cumbre de la OTAN. 

A las cifras de dinero y emisiones de CO2 de los tres vuelos de Sánchez, Albares y Robles a la citada Cumbre, ahora hay que sumar los del vuelo del Airbus A-310 que trasladó a Sánchez desde Londres a Madrid, tras la graduación de una de sus hijas. En concreto: el vuelo costó 8.620 euros y provocó la emisión de 21,63 toneladas de CO2 (el equivalente a dos años de coche), según la web Falcon Despega. Además, no sabemos si el presidente del Gobierno regresó sólo o acompañado de su esposa, hijas y padres... Y ojo, no olviden que Sánchez defiende la universidad pública, pero su hija Ainhoa se ha graduado en una universidad privada, como le ha recordado la pepera Isabel Díaz Ayuso. ¿Qué pensará de todo esto la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, la socialista Diana Morant, que es tan crítica con la presidenta de la Comunidad de Madrid? 

En concreto, Sánchez ha realizado 311 vuelos, un 720% más, según los datos recopilados por la página web Falcon Despega y de los que se ha hecho eco El Confidencial. Unos vuelos en los que ha gastado 2,76 millones de litros de queroseno, un 1.161% más, provocando la emisión de 7.707 toneladas de CO2 (el equivalente a 718 años usando un coche sin parar)… ¡menos mal que le preocupa el cambio climático! De hecho, ha anunciado el Plan Social para el Clima, en el último Día del Medio Ambiente llamaba a acelerar la lucha contra el cambio climático y lanzó un Pacto de Estado contra la Emergencia Climática que aún no ha logrado sacar adelante. Además, dichos vuelos han costado casi 2,84 millones de euros, un 986% más, que han salido de las arcas públicas.

Sánchez debería aprender de Mario Draghi, que volvió desde Frankfurt a Italia volando en clase turista al dejar de presidir el Banco Central Europeo (BCE). También debería tomar buena nota de los políticos anglosajones: el primer ministro británico corre con los gastos personales (por ejemplo, alguna cena privada que realice en el número 10 de Downing Street) y también con los gastos para acudir a actos de partido; y en la Administración Trump sus miembros hasta separan en las redes sociales sus perfiles gubernamentales de sus perfiles como miembros del Partido Republicano. Además, hace 29 años, cuando la banda terrorista ETA asesinó al concejal del PP Miguel Ángel Blanco tras dos días de secuestro, el propio Mariano Rajoy siendo ministro de Administraciones Públicas viajó en vuelo regular a dar el pésame y acompañar a la familia. 

Y ojo, porque el tema de los laudos de renovables. España ha recibido un revés del Tribunal Supremo de EEUU que abre la veda a injustos embargos, después de que otro tribunal librara de dichos embargos a la Selección española de fútbol y la Federación por ser entidades privadas… pero el avión de Sánchez es del Estado y sigue en riesgo de ser embargado si viaja a ver el Mundial. Un embargo que los medios diplomáticos y jurídicos españoles ya temieron cuando Sánchez viajó a la 80ª Asamblea de la ONU el pasado septiembre.

Eso sí, tras la última Cumbre de la OTAN, Sánchez ha presumido de no tener tirantez con Trump, ¿seguro? Cuesta creerlo, pero el presidente estadounidense dio un giro a sus críticas a España con el aumento del gasto en contratos de Defensa