
Repsol continúa reforzando su compromiso con Venezuela. A última hora de la tarde del martes 16, casi cuatros horas después del cierre de sesión, informó de un acuerdo para la exploración y el desarrollo de una nueva zona petrolífera en el país, así como la intención de avanzar en el análisis de oportunidades de gas en la costa.
La energética que preside Antonio Brufau y dirige el católico Josu Jon Imaz no ve riesgo, pese a la interinidad que vive Venezuela desde que EEUU capturó al dictador Nicolás Maduro y a su esposa el pasado 3 de enero y confió en Delcy Rodríguez como presidenta interina. Mientras tanto, desde la oposición a María Corina Machado se le está acabando la paciencia y exige poner una fecha “lo antes posible” para celebrar elecciones en el país hispanoamericano.
Ahora Repsol ha firmado un nuevo acuerdo -el tercero desde la captura de Maduro y el inicio de la transición- con el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y con la petrolera estatal PDVSA para analizar la posibilidad de desarrollar una nueva zona petrolífera en el área denominada Horcón, que está situada al sureste del Lago de Maracaibo. Además, dicha zona se encuentra en los campos Barúa y Motatán, que forman parte de la cartera de activos de Repsol en el país, junto a los yacimientos productores de petróleo de Petroquiriquire y Petrocarobo, y el activo de gas Cardón IV.
El nuevo pacto se ha firmado tras la reunión que han mantenido Josu Jon Imaz y el director general de Exploración y Producción de Repsol, Francisco Gea, con Delcy Rodríguez; la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao; y el presidente de PDVSA, Héctor Obregón. Una cita donde también se han tratado los avances operativos de los activos de la energética española en Venezuela y las inversiones comprometidas para garantizar la continuidad y el crecimiento de la actividad, así como los mecanismos de pago asociados a los acuerdos vigentes y el plan de cargamentos de crudo previsto para los próximos meses.
Los analistas del Banco Sabadell han visto el nuevo pacto -el tercero en lo que va de año- como algo positivo, pero de impacto limitado. Recuerden que, tras la captura de Maduro y después de reunirse con EEUU, Repsol y otras petroleras (Chevron, Shell y Eni) recibieron alfombra roja por parte de la Administración Trump por comprometerse a invertir en Venezuela. El pasado marzo, Repsol se comprometió a garantizar el suministro de gas a los venezolanos, elevando la producción de gas en el proyecto Cantón IV, en el que opera junto a la petrolera estatal venezolana PDVSA y la italiana Eni (participada en un 30,49% por el Estado italiano). Y a mediados del pasado abril, la energética española firmó un acuerdo para retomar el control de las operaciones en Venezuela en el activo Petroquiriquire (60% propiedad de PDVSA y 40% de Repsol), donde aumentará su producción un 50% en un año y la triplicará en tres años, si se siguen dando las condiciones necesarias, y se garantiza los mecanismos de pago.
Y en paralelo, Repsol continúa avanzando con su revolución tranquila... e incorporando socios en energías renovables.












