Parece que habrá alfombra roja de la Administración Trump para las primeras petroleras que han anunciado que invertirán en Venezuela. Es decir, para la española Repsol, la estadounidense Chevron, la anglo-neerlandesa Shell y la italiana Eni.

En los últimos días, ha trascendido parte de la reunión que los CEOs de varias petroleras mantuvieron con el presidente de EEUU, Donald Trump; el vicepresidente J. D. Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; y otros miembros de la Administración. En dicha cita, el CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, apuntó que dicha compañía está “preparada para invertir más en Venezuela. Actualmente producimos 45.000 barriles de petróleo al día, pero tenemos la capacidad de triplicar esa cifra en un plazo de dos o tres años”. Sin embargo, Darren Woods, CEO de Exxon Mobil, no se mostró tan colaborativo y subrayó que el país hispanoamericano “hoy es ininvertible”.

Esto llevó a que esta petrolera, que es la más grande de EEUU, no participara en otra reunión que se celebró posteriormente a la ya citada y que se hizo de forma privada. En esta segunda cita, Trump y Rubio estuvieron presentes en su comienzo, pero después se marcharon y los que llevaron la voz cantante fueron el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario de Interior, Doug Burgum. Recuerden que ambos son republicanos; Wright fue el fundador y CEO de Liberty Energy (la segunda mayor empresa de fracking -también llamada fractura hidráulica y que se usa para extraer petróleo y gas- de Norteamérica), la cual dejó para ser parte de la Administración estadounidense semanas después de inaugurarse el segundo mandato de Trump; y Burgum es uno de los hombres que tiene mayor confianza personal con el presidente de EEUU. Además, en la noche del pasado domingo 11, en el avión presidencial, Trump refirió a los periodistas: “Probablemente me inclinaría por dejar fuera a Exxon” y “no me ha gustado su respuesta. Están jugando demasiado”, en alusión a las palabras de Woods.

En la reunión privada de los CEOs de Repsol, Chevron, Shell y Eni, Wright se mostró bastante afable y Burgum mantuvo un tono muy entusiasta. Y hay buenas noticias, porque EEUU levantará las sanciones para importar petróleo venezolano que impuso en marzo de 2025, volviendo a la situación previa a dicha fecha. Todo ello justo cuando apenas nueve días después de que EEUU capturara al dictador venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, la situación del país va dando signos de cambio: de hecho, los grupos paramilitares han reducido su presencia notablemente y ya sólo operan en Caracas, en los alrededores del Palacio de Miraflores; los hermanos Rodríguez (Delcy y Jorge) se pliegan a Trump, aunque aún hacen algún gesto al régimen chavista al que pertenecen; y Diosdado Cabello está amenazado con ser objeto de lo mismo que Maduro.

El propio Chris Wright ha señalado a Fox News que “tuvimos a Chevron, Shell, Repsol y Eni, cuatro de las mayores compañías de petróleo del mundo, diciendo: ‘inmediatamente, empezaremos a elevar nuestras inversiones y a crecer nuestra producción’. Tengo un equipo de prospectores estadounidenses de petróleo que dicen que irán ahí esta semana”. A la vista de las dos reuniones con EEUU, parece que el futuro pinta mejor para Repsol en Venezuela, y crece la certidumbre. Algo que ha premiado el mercado: su cotización ha subido un 1,13%, frente a un Ibex que sólo ha ascendido un 0,14%. Y el barril de Brent se sitúa en 63 dólares, por encima de los 60 dólares de las últimas semanas. Más certidumbre para Repsol que por ahora no tienen otras compañías españolas con presencia en el país hispanoamericano, como: BBVA, Telefónica e IAG (la aerolínea Iberia canceló sus vuelos hasta el 31 de diciembre... y después prorrogó la fecha al próximo 31 de enero).

Hace unos meses, Imaz recordó que Repsol lleva 32 años en Venezuela, donde “somos sobre todo productores de gas”. De hecho, la producción de gas supone el 85% de su actividad allí y con la que “sostiene una parte del sistema eléctrico” del país, por lo que tienen cierta “responsabilidad”, mientras que “la producción de petróleo es pequeña”… y las importaciones de crudo obedecían a la deuda que tenía la petrolera PDVSA con la española. Imaz ya subrayó entonces que operar allí “nunca ha sido fácil”, especialmente en los últimos 10-15 años en los que se han dado altibajos y que siempre lo han hecho cumpliendo la legislación internacional. Desde que Trump revocó la licencia de Repsol para exportar crudo venezolano el pasado marzo, siempre han mantenido un diálogo abierto y fluido con las autoridades norteamericanas… y ahora, tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero, el panorama ha cambiado notablemente, y la petrolera española una de las cuatro que se ha mostrado dispuesta a invertir inmediatamente en el país hispanoamericano en plena transición para que vuelva la democracia. 

Desde el Gobierno Sánchez se ha rechazado presionar a Repsol para que no haga dichas inversiones. José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, ha referido que él no puede decirle a una empresa privada dónde invertir. ¡Menos mal! Eso sí, desde Podemos, partido que llegó a formar parte del Gobierno en una legislatura y que respalda algunas de sus medidas, la actitud ha sido bien distinta, cargando contra Imaz. Así se ha podido ver en los mensajes de Pablo Echenique y de Ione Belarra, secretaria general y diputada de Podemos. Sin duda, ninguno de estos dos saben el significado de la palabra respeto.