El espíritu intervencionista, demagógico y chapucero del Gobierno Sánchez le ha costado al presidente de Indra, Ángel Simón, toda una batalla para hacerse con el poder para el que había sido nombrado: presidente ejecutivo de Indra.

Ahora bien, si la entrada fue dura, hasta que consiguió cambiar al CEO, José Vicente de los Mozos, la situación actual no lo es menos. Antes peleaba con la Indra anterior, ahora pelea, no ya con el Gobierno de la Generalitat catalana, sino con el Gobierno español.

Indra afronta esta alternativa: o se queda en empresa mediana o da el salto para convertirse en una de las grandes de un bazar de las armas global: blindados, drones, caza-bombarderos. Tras el error de Sánchez al enfrentarse a Trump, esto parece difícil

Mañana jueves día 23, festividad de Santa Brígida, patrona de Europa, Simón libra otro pulso: presenta los resultados de Indra durante el primer semestre del año. resultados que pueden ser todo lo buenos o malos que ustedes quieran pero que no suponen el verdadero reto de Indra ni decidirán su futura evolución bursátil, ni demostrarán su capacidad industrial que, como hemos repetido en Hispanidad, es la madre de todas las batallas... pero los resultados los tiene que presentar él: Ángel Simón.

En paralelo, días atrás, desde la base militar de Andrews, Donald Trump, recién llegado de la final del Mundial 2026 y preguntado por sus relaciones con España, respondía que ha felicitado a la selección española de fútbol y que él no se lleva mal con nadie, en alusión directa al Gobierno de Pedro Sánchez.

Es más, durante la última Cumbre de la OTAN en Ankara se percibió esa evolución. El. presidente norteamericano comenzó diciendo que España era un socio horrible, para terminar asegurando que España se había redimido. ¿Es que Trump se había vuelto loco? No, es que Trump había conseguido de Pedro Sánchez, en lugar de hacer nuestras propias armas, por ejemplo vía Indra, se las comprara a él, al famoso complejo-militar industrial norteamericano, eso sí, a través de la careta OTAN. 

¿Comprenden? Ante la oposición pública española, Sanchez aparecía como el tipo progre que resistía al pérfido reaccionario Trump y no eleva el presupuesto militar español pero, por vía paralela, se comprometía a comprar armas a la OTAN, o sea a Washington. 

De esto depende el futuro de Indra: ¿fabricamos nuestras propias armas o se las compramos a Estados Unidos?

Por eso hablo de la encrucijada que afronta Simón: Moncloa abandona la idea de una industria de Defensa propia, que no fue mala idea, como hemos repetido en Hispanidad desde la ruptura con Airbus. Y lo hace, en seguimiento de una tendencia europea que se resiste a defenderse por sí misma y busca la protección USA, a pesar de los alardes de La Casa Blanca.

Por supuesto que Trump ya no está enfadado por España; en lugar de hacer nuestras propias armas se las vamos a comprar a él ¡Qué líder más grande eres, Pedro!

En resumen, España, y me temo que buena parte de Europa, prefiere comprarle armas a USA, como siempre. El futuro Ejército europeo parece cada día menos viable. 

Queda la alternativa de abandonar el gran proyecto de defensa propia y conformarse, en tiempos de guerra, con la reinstauración del servicio militar... pero eso no hace progre.

A lo mejor este es el momento en el que PP y Vox deberían apostar por el servicio militar, primero voluntario, luego obligatorio. La nueva generación aprendería que la defensa de su patria merece un esfuerzo. Además, un adarme de disciplina no nos vendría mal

Dicho de otra forma, Indra afronta esta alternativa: o se queda en empresa mediana o da el salto para convertirse en una de las grandes de un bazar de las armas global: blindados, drones, caza-bombarderos. Tras el error de Sánchez de enfrentarse a Trump, eso no parece posible o exigirá unas inversiones que provocarían, por ejemplo, la ruptura con todos los aliados comunistas y separatistas gracias a los cuales Sánchez se ha mantenido en el poder más de 8 años.

Así, resulta que a lo mejor este es el momento en el que PP y Vox deberían apostar por el servicio militar, primero voluntario, luego obligatorio. La nueva generación aprendería que la defensa de su patria merece un esfuerzo. Además, un adarme de disciplina no nos vendría mal.  

Oiga, y la conscripción, una buena infantería, que es la que siempre gana las guerra, incluso en la era de la IA, resulta mucho más barata y no contribuye a la peligrosa carrera armamentista y el estado de guerra que hoy vive el mundo,

Ahora bien, si volvemos a la conscripción, Indra se queda en empresa grande, tirando a mediana y su plan estratégico no tendrá nada que ver con el actual. Simón deberá navegar entre ambos modelos y rogarle a Moncloa que se decida por uno de ellos, porque, de otra forma, no sabrá a qué atenerse para gestionar la compañía que preside.