
La crisis de vivienda es más que evidente, hasta tal punto ha llegado la situación que los socios de Gobierno no confían en el propio Gobierno y han decidido dar luz verde a una propuesta del principal partido de la oposción. Y esa decisión la han tomado la misma semana que Sánchez ha aprobado su Plan Estatal de Vivienda, que sólo hace una cosa: fomentar el alquiler. Como hemos comentado en más de una ocasión en Hispanidad, con Sánchez hemos pasado de un país donde aspirar a la vivienda en propiedad a soñar con un alquiler y, finalmente, a suspirar por unas soluciones habitacionales.
La combinación: topes de alquiler, protección de okupas, construcción nula y fomento del arriendo, no funciona. Y ahora no lo decimos nosotros, sino el Barómetro del primer trimestre de 2026 del Observatorio del Alquiler, impulsado por la Fundación Alquiler Seguro.
"El alquiler continúa consolidándose como una modalidad esencial de acceso a la vivienda en España. Sin embargo, a medida que se expande esta tendencia, persisten y se agudizan los desequilibrios entre una demanda creciente y una oferta que no logra satisfacer las necesidades del mercado. Este desajuste se traduce en un aumento constante de los precios y en un endurecimiento de las condiciones de acceso para los inquilinos", comienza el informe.
Y ojo, porque según los datos, de media, el mercado del alquiler español registra una presión de 141 interesados por cada inmueble, lo que refleja un incremento significativo respecto a las 112 personas registradas en el mismo periodo del año anterior. Esta cifra evidencia que no existen viviendas suficientes para absorber la demanda residencial, un problema que se mantiene especialmente agudo en las regiones que han implementado zonas tensionadas.
Atendiendo al detalle provincial, la presión alcanza niveles destacados en diversos puntos de la geografía nacional. Barcelona se mantiene como la provincia con la cifra más alta del país, con 453 personas interesadas por cada vivienda en diez días, seguida por Vizcaya, que alcanza los 191 contactos.
Y ojo, porque la cosa va a ir a peor, con una demanda que sigue ralentizándose, aunque a menor ritmo. Atendiendo a la evolución de la oferta de viviendas en alquiler que han salido al mercado en este primer trimestre de 2026, las previsiones apuntan a que el número de inmuebles disponibles seguirá cayendo a lo largo del año. La descompensación entre una demanda pujante y una oferta escasa es un problema que el mercado español arrastra desde hace años. Si en 2025 se cerró el ejercicio con un total de 683.920 viviendas en oferta, el Barómetro del Alquiler proyecta que para 2026 la cifra se reducirá hasta los 669.529 inmuebles, lo que supone una caída del 2,1% y una pérdida de 14.391 viviendas.
El estudio también es claro con las medidas del Gobierno, especialmente con la declaración de zonas tensionadas, una de las medidas estrella de Sánchez y su Ejecutivo, que ha terminado siendo un desastre. Desde La Moncloa se aferran a que, cuando una zona se declara tensionada y se topa el alquiler, el alquiler baja, cosa lógica, pero lo que no dicen es cómo la oferta sigue bajando, por lo que el problema solo aumenta. Una medida que han implementado de forma efectiva cuatro comunidades autónomas: Cataluña, País Vasco, Navarra, y recientemente, la provincia de A Coruña en Galicia.
Así, Cataluña proyecta una caída hasta las 96.742 viviendas con respecto a las 102.816 viviendas disponibles en 2025, superada por la Comunidad de Madrid, que se mantendrá estable en las 150.008. Por su parte, el País Vasco registra la previsión de caída más severa a nivel autonómico, con un descenso proyectado del 11,1%, especialmente acusado en Vizcaya (-9,3%) y Guipúzcoa (-14,5%). El caso de A Coruña es igualmente reseñable, con una proyección de caída del 6,3% en la provincia tras la aplicación de medidas regulatorias en el mercado local.
Cataluña fue la autonomía pionera al aplicar esta medida en marzo de 2024 en 140 municipios, ampliándolos posteriormente a otros 131. Tras dos años de vigencia, los datos de este Barómetro reflejan una consolidación de las tendencias observadas desde su inicio: la presión de la demanda en la región ha pasado de los 80 interesados del primer trimestre de 2024 a los 355 interesados en el mismo periodo de 2026. Este incremento se vincula directamente con la contracción de la oferta. Tras caer de las 154.663 viviendas en 2023 a las 114.878 en 2024 y a las 102.816 en 2025, la previsión para 2026 apunta a un nuevo mínimo de 96.742 inmuebles.
Durante el año anterior, Navarra se ha sumado a esta lista mediante la declaración de 21 municipios como zona de mercado residencial tensionado. Esta decisión ha tenido un reflejo inmediato en los indicadores del Barómetro, donde la Comunidad Foral registra una presión de 42 contactos y un precio medio de 1.027€, consolidándose como uno de los doce territorios nacionales que superan la barrera de los mil euros mensuales. La proyección de la oferta en el territorio para 2026 es de una caída del 9,9%.
Todo lo anterior tiene una consecuencia clara: la tendencia alcista de los precios en el mercado español. En el primer trimestre de 2026, el precio medio del alquiler en España se situó en 1.205€, lo que representa un incremento interanual del 5,1% respecto a los 1.146€ del mismo periodo de 2025.
Para los autores, la conclusión es clara: "la escasez de inmuebles se consolida como el principal reto para el acceso a la vivienda. Las previsiones de oferta para el conjunto de 2026 apuntan a que el mercado todavía no ha tocado fondo, proyectando una pérdida de más de 14.000 viviendas respecto al cierre de 2025". Este descenso está condicionado por dos factores principales: "la inseguridad jurídica derivada de la ampliación de zonas tensionadas en regiones como Cataluña, País Vasco, Navarra o la provincia de A Coruña, y el impacto de fenómenos climáticos extremos en el sur peninsular, que han retraído la oferta en provincias como Cádiz o Almería".











