
International Airlines Group (IAG) baja en bolsa un 1,68% este viernes, frente a un Ibex 35 en ligero color rojo (-0,33%) y con la cotización de Amadeus subiendo más de un 4,4%. La reacción del mercado no se debe a sus buenos resultados del primer trimestre, sino a otros dos mensajes debido a la guerra de Irán: la advertencia de un sobrecoste de 2.000 millones de euros en combustible y la rebaja de las previsiones anuales.
El holding aéreo (dueño de las aerolíneas British Airways, Iberia, la low cost Vueling, Aer Lingus y Level), a través de su CEO, Luis Gallego, ha reconocido que el precio del combustible (o sea, del queroseno) “inevitablemente” provocará beneficios menores a los previstos para este año. De hecho, la cobertura del queroseno es del 70% para el resto del año, y a fecha de 5 de mayo, el coste de combustible se estima que ascenderá a unos 9.000 millones, 2.000 millones más de lo esperado el pasado diciembre. Además, pronostica una capacidad menor al aumento del 3% que avanzó cuando presentó los resultados de 2025 a finales del pasado febrero: del 1% para el segundo trimestre y de cerca del 2% para el tercero.
Al hilo del combustible, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) -que tiene como director general a Willie Walsh, ex consejero delegado de IAG- ha señalado que el Jet A, combustible que se utiliza principalmente en Norteamérica, puede ser “una solución práctica” para aliviar la presión sobre las cadenas de suministro que existen actualmente en el sector aéreo y que sobre todo afectan al queroseno.
A pesar del difícil contexto, IAG ha reafirmado su compromiso con su estrategia de crecimiento a largo plazo, asegurando que no parará ninguna de las inversiones previstas. Incluso ha abierto la puesta a comprar otras aerolíneas si la guerra de Irán y crisis del estrecho de Ormuz provocan una oleada de quiebras, según informa ABC. Y eso que le ha ido bien haber renunciado a la compra de Air Europa, de la que aún conserva un 20%; y hace un mes, se retiró de la puja de la aerolínea portuguesa TAP, en la que siguen Lufthansa y Air France-KLM.
Hasta el momento, IAG mantiene un alto vuelo, pese al difícil contexto, gracias a su “posición de liderazgo en diversos mercados”, “marcas sólidas” y márgenes “estructuralmente elevados”, según ha destacado Gallego. En el primer trimestre, los ingresos se han incrementado un 2%, hasta 7.181 millones de euros, de los que 6.226 millones han sido ingresos del pasaje, manteniéndose bastante estable el transporte de pasajeros (26,3 millones de viajeros, un 0,8%) y la capacidad (+0,2%).
Por su parte, el beneficio de explotación se ha disparado un 77,3%, hasta 351 millones; y el margen de explotación antes de partidas excepcionales ha pasado del 2,8% al 4,9%. El beneficio después de impuestos ha subido un 71%, hasta 301 millones. La deuda neta ha descendido en 1.765 millones, a 4.183 millones; el ratio de deuda neta sobre ebitda se ha situado en 0,5 veces; y la liquidez se ha incrementado en 1.783 millones, a 12.731 millones.

Por aerolíneas, British Airways ha incrementado su beneficio operativo a unos 215 millones y ha ingresado 3.920 millones (+7,1%); le sigue Iberia (excluyendo Level), con 164 millones, 27 millones más que hace un año, pese a unos ingresos de 1.808 millones (-1,1%). Sin embargo, Vueling y Aer Lingus han registrado pérdidas operativas de 28 millones y 103 millones, respectivaente.
En paralelo, cabe recordar que José Antonio Barrionuevo Urgel es director financiero y de transformación de British Airways (BA), cargo que desempeñará hasta el próximo junio, cuando ascienda a la dirección financiera de IAG, relevando a Nicholas Cadbury.











