
En Hispanidad ya hemos dicho que algunos pretenden que la visita del Papa a España resulte una visita onegera, o al menos eso se deduce del programa que le han preparado o, lo que es aún peor, encorsetada por el Gobierno Sánchez.
Todo ello lleva a preguntarnos para qué debe servir la visita del Papa. Una idea: ¿por qué no sirve para que sean muchos los que acudan al sacramento de la penitencia? Tanto en Madrid como en Barcelona o en Canarias.
No es exactamente lo mismo confesión que conversión pero casi todos las conversiones -que no es más que arrepentimiento- se inician con una buena confesión. Sin embargo, hoy en día la penitencia es el sacramento menos valorado y me temo que menos practicado. Es más, si algo ha cambiado en la iglesia española durante los últimos años es que más o menos comulgan los mismos pero confiesan la décima parte que antes.
¿Para qué no debe servir la visita del Pontífice a España? Pues mismamente para que los clericales onegeros y los anticlericales PSOE -cristófobo- y PP -pura tibieza- secuestren el discurso de León XIV.
Están en ello. Por ejemplo, ¿qué puede decir León XIV en la tribuna de oradores del Congreso, ante el elenco de diputados que tenemos? Una de dos: si dice lo que debe decir a lo mejor le agreden la panda de energúmenos que pueblan el hemiciclo. Si, por el contrario, baja el tono, ¿para qué servirá su alocución? ¿Para que el caradura de Pedro Sánchez asegure que hasta el Papa refrenda sus políticas?









