La pasada semana les hablábamos de la magia del Gobierno: todos los organismos nacionales e internacionales, el último la OCDE que le pedía al Gobierno español que cambiara las cotizaciones por IVA, han avisado de la quiebra del sistema de pensiones español. Normal, no podemos perder de vista que el Parlamento Europeo se encuentra investigando el uso de Fondos Europeos para pagar las pensiones.
La Ejecutiva lo niega, el sistema va mejor que bien, por eso han hecho su magia: nombran a la ex mano derecha de Marisu presidenta de la AIReF, y ahora la Autoridad ya no tan independiente, avala el gasto en pensiones.
Pese a este cambio, la realidad sigue siendo la misma y hoy encontramos dos noticias que se entienden mejor juntas. Primero, una entrevista del director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), Ángel de la Fuente, que señala a Expasión que "los inmigrantes regularizados se jubilarán y cobrarán una pensión más generosa que la renta que han generado, por lo que el procedimiento extraordinario que está en marcha sólo compra tiempo".
Preguntado sobre si el sistema es sostenible, de la Fuente cree que sí, pero por motivos políticos: "El sistema es sostenible, porque las prestaciones terminan pagándose y es lo último que corre peligro, especialmente por motivos políticos. Los gobiernos saben que hay muchos pensionistas en España y que votan todos, entonces nadie se atreve a meterle mano a esto. Si nos empeñamos en poder pagarlo, pues seguramente sí". Pero claro, "el problema", es que "nos deja sin dinero para todo lo demás".
"Tendremos pensiones generosas, pero ya estamos viendo lo que está pasando: los trenes sin mantener, las carreteras también, la sanidad apurada, la dependencia... Hay unas cuantas cosas aparte de las pensiones y habría que pensar más despacio sobre cómo repartimos entre las distintas prioridades".
El director de Fedea lo tiene claro, con la regularización "no van a arreglar el problema de las pensiones". Si bien "suavizan la situación y compran tiempo", seguramente "acabarán jubilándose aquí y cobrarán una pensión en el futuro. Y como el problema del sistema español -o uno de los grandes problemas- es un exceso de generosidad, una rentabilidad superior a lo que el país genera, pues entonces estos también cobrarán sus pensiones en esta línea. Es decir, recibirán en su día unas pensiones más generosas de lo que se podría pagar con la renta que han generado. Por tanto, a largo plazo, si no abordamos ese problema, el sistema no tendrá solución".
En la misma línea, un estudio elaborado por CEU Cefas que subraya que la inmigración no serviría para resolver el problema del envejecimiento y, por tanto, tampoco el de las pensiones. Por ello, avisa de que habría que retrasar la edad de jubilación hata los 73 años para asegurar el sistema.
Con la natalidad por el suelo y la esperanza de vida disparada, el estudio defiende reforzar el ahorro privado, recortar el gasto público superfluo e implantar reformas que permitan mayores crecimientos del PIB.
En definitiva, el sistema no es viable, hay que retrasar la edad de jubilación y fomentar la natalidad.











