
El triángulo pensiones-Gobierno-AIReF viene de muy lejos. Pero por simplificar un poco sólo vamos a recordarles tres hitos. Primero, el más simple y el más complejo: el sistema está quebrado y las advertencias han venido de todos los organismos nacionales e internacionales, el último la OCDE que le pedía al Gobierno español que cambiara las cotizaciones por IVA. Normal, no podemos perder de vista que el Parlamento Europeo se encuentra investigando el uso de Fondos Europeos para pagar las pensiones.
Hito número dos. La anterior presidente de la AIReF, Cristina Herrero, lo denunció por activa y por pasiva: el Gobierno se hace trampas al solitario, ocultan cuentas y piden un cambio en el método de cálculo para que la Autoridad Independiente diga que sí, que todo es maravilloso y que Juan Español va a tener una pensión estupenda.
Así, pasamos al hecho a recordar el número tres. Fue hace ahora un año exacto, la AIReF publicaba su informe. En el mismo, decían que las cuentas actualmente salían pero que hacían falta reformas porque no era sostenible y, que de continuar con el gasto, habría que hacer ajustes grandes. Es más, evidenciaban al Gobierno y demostraban que la Reforma de Escrivá no había servido para nada. ¿Y qué hacía Elma Saiz? Convocar a la prensa y mentir: “El sistema de pensiones ha superado su primer examen con éxito y demuestra que es sostenible".
Pues bien un año después, y sin que nada haya cambiado, la AIReF presenta el estudio sobre la regla de gasto de pensiones, esta vez bajo la dirección de Inés Olóndriz, la misma que pergeñó la financiación singular para Cataluña. No, Olóndriz no se va a enfrentar abiertamente al Gobierno y sí, con su nombramiento, Moncloa colonizó la última institución pública que le hacía frente.
Y... ¡Magia potagia! La AIReF ratifica las conclusiones del pronunciamiento de 2025 y constata de nuevo su cumplimiento formal. Eso sí, añaden: la institución incorpora también su análisis de sostenibilidad de las administraciones públicas a largo plazo y advierte de que el cumplimiento de esta regla no garantiza la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Esta aprobación la obtiene el Gobierno porque el resultado es que el gasto neto en pensiones en promedio en el periodo 2022 y 2050 se sitúa en el 13% del PIB, es decir, por debajo del límite del 13,3%. Si se rebasara ese dato, habría que tomar medidas y subir cotizaciones. Y ojo, ese 13% de gasto supone una mejora con respecto al informe del año pasado, es de Herrero, debido a una mayor estimación del impacto de ingresos para fortalecer el sistema. El cálculo es 'sencillo': establece que el gasto público en pensiones se mantiene en el 14,6%, tras incorporar los últimos datos de PIB y de gasto en pensiones de los años 2025 y 2025, de esta cantidad, se le resta un 1,6% del PIB en medidas de ingresos, con lo que sale el 13% resultante. Además, advierte que este escenario lleva a un aumento de la deuda que llegaría al 123% del PIB en 2050.
En resumen, el Gobierno aprueba "formalmente", insistimos, Olóndriz es presidenta, pero con alguna crítica: al indicador y la sostenibilidad.













