Como informó Hispanidad, Tubos Reunidos va a acometer un ERE que va a afectar a 301 empleados de sus plantas de Amurrio y Trápaga: en concreto, a 87 eventuales y 214 fijos. 

Esto supone el 21% de la plantilla, que en total asciende a 1.432 personas, y se busca que el ajuste permita “la viabilidad y mantenimiento de la actividad industrial sostenible y del empleo asociado”, y que se lleve a cabo con acuerdos de prejubilación y salidas incentivadas para que “se produzca el menor impacto social posible”.

El comité de empresa ha comparecido hoy en rueda de prensa en Bilbao, en la que ha desmentido el "relato interesado", fruto de una "grave campaña de presión, manipulación y desinformación", según el cual hay personal voluntario dispuesto a cubrir los despidos. 

En la rueda de prensa -recogida por la COPE-, Zuriñe Miranda, delegada de ELA en Tubos Reunidos de Amurrio, ha leído un comunicado: "Es falso, interesado e injusto decir que el conflicto estaría resuelto porque existen personas 'voluntarias' para cubrir los despidos planteados por la empresa".

Ha explicado que algunos de esos supuestos voluntarios acumulan hasta 12 años en la empresa con contratos eventuales: "Esas personas no se van voluntariamente, son despedidas". "Es una decisión forzada, tomada bajo presión, miedo y chantaje organizado por la empresa". "No vamos a aceptar que se destruya empleo mientras se blanquea la responsabilidad de quien ha tomado las decisiones". 

"No se puede hablar de viabilidad cerrando la acería, no se puede hablar de futuro externalizando áreas estratégicas, no se puede hablar de proyecto industrial destruyendo empleo", ha añadido. 

Miranda también ha pedido al BBVA, antiguo accionista principal, que "asuma su responsabilidad" y aporte soluciones.