
Tubos Reunidos ha avanzado este lunes que en 2025 tuvo unas pérdidas netas de, al menos, 71,3 millones de euros, muy lejos de los 28,6 millones que ganó el año anterior. Unos números rojos con los que esperar justificar el ERE que se rumoreaba desde hace días y ya se ha anunciado de forma oficial que afectará a 301 empleados. Pero ojo, porque en esas pérdidas no se ha incluido el impacto del deterioro de los activos afectados por la caída de la actividad en EEUU. Eso sí, los ajustes han sido aplaudidos por el mercado, como los de otras empresas: su cotización sube un 2,59%, frente a un Ibex 35 que asciende un 0,84%.
No son buenos tiempos en dicho país para las empresas siderúrgicas. Recuerden que hace casi un mes, Tubacex, el grupo vasco con sede en Llodio (Álava) y especializado en la producción de tubos y aleaciones sin soldadura, anunció un impacto negativo de 46 millones en su beneficio de 2025 debido a ajustes contables para adecuar la valoración de activos a periodos de maduración más largos del mercado, entre ellos, sus existencias y un deterioro en la planta de Durant (estado de Oklahoma, EEUU).
Tubos Reunidos también es un grupo especializado en tubos de acero sin soldadura, pero su sede está en Amurrio (Álava). El avance de los números rojos permite afirmar que 2025 no ha sido un buen año ninguno de los dos grupos vascos de tubos, como tampoco lo fue 2024. En todo esto ha influido un complejo contexto internacional para la fabricación de tubos de acero sin soldadura, sobre todo, debido a los aranceles de EEUU, pero también han influido la fuerte competencia de productores de países de bajo coste, la debilidad del precio del barril de petróleo y la depreciación del dólar.
Claro que Tubos Reunidos parece que afronta una crisis mayor que su colega vasco. Al avance de pérdidas, se suma el anuncio de un ERE que afectará a 301 empleados de sus plantas de Amurrio y Trápaga: en concreto, a 87 eventuales y 214 fijos. Esto supone el 21% de la plantilla, que en total asciende a 1.432 personas, y se busca que el ajuste permita “la viabilidad y mantenimiento de la actividad industrial sostenible y del empleo asociado”, y que se lleve a cabo con acuerdos de prejubilación y salidas incentivadas para que “se produzca el menor impacto social posible”. Además, se ha anunciado la interrupción de la actividad de la acería de Amurrio. Hace unos días, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, afirmó que había que esperar al anuncio del ERE, pero que desde el Gobierno intentarán ayudar “proactivamente” a mantener su capacidad productiva.
Recuerden que en el primer trimestre de 2025, Tubos Reunidos tuvo unas pérdidas de 28,4 millones, frente a los 54,5 millones que había ganado en el mismo periodo del año anterior, y la facturación creció un 19%, a 205,8 millones. Sin embargo, ante los problemas en EEUU (que en 2023 y 2024 aportó la mitad de la facturación), se ha reforzado en otros mercados (Canadá, Alemania, India y Oriente Próximo, por ejemplo), y los ingresos del segundo semestre han sido de 159,9 millones, por lo que en el conjunto del año, ha facturado 365,7 millones, superando los de 2024 (324 millones). Pero han caído los pedidos.
Por su parte, el resultado bruto de explotación (ebitda) de 2025 no ha traído alegrías, pues ha sido de -22,8 millones, a pesar de las medidas de contención de costes implementadas y que incluyeron el cierre de su planta en EEUU. El grupo no ha podido digerir el aumento de costes ni tampoco la presión en los precios ni el impacto negativo en el margen del tipo de cambio del dólar, entre otros aspecto, y la deuda financiera neta ha aumentado de 234,3 millones a 263,2 millones. Eso sí, los resultados definitivos de 2025 se conocerán el próximo 31 de marzo.
Ante esta situación, Tubos Reunidos ha lanzado un ERE que afectará a 301 empleados, la interrupción de la actividad de la acería de Amurrio, así como la externalización de la elaboración de palanquilla y lingote. Todo ello forma parte de un plan de viabilidad que recoge un mayor impulso a la diversificación comercial, una reestructuración de la deuda y una reducción de costes que empieza con el acuerdo social con los trabajadores. Además, cabe recordar que a finales de enero, cambió de presidente y nombró a Joaquín Fernández de Piérola Marín como presidente no ejecutivo, tras la dimisión de Josu Calvo, mientras Carlos López de las Heras, continúa como primer ejecutivo y al frente del equipo directivo del grupo vasco.
En su historia, siempre ha tenido un núcleo duro de accionistas bajo la batuta del antiguo Banco Industrial de Bilbao (actual BBVA) y de familias vascas ligadas al entorno de Neguri (los Ybarra Aznar y los Zorrilla Lequerica están en su Consejo de Administración
Está en juego un grupo vasco que se fundió en 1892 en Amurrio (Álava) como Tubos Forjados y en 1968 se unión a la filial española de la compañía estadounidense Babcock & Wilcox para dar lugar a Tubos Reunidos. En su historia, siempre ha tenido un núcleo duro de accionistas bajo la batuta del antiguo Banco Industrial de Bilbao (actual BBVA) y de familias vascas ligadas al entorno de Neguri (los Ybarra Aznar y los Zorrilla Lequerica están en su Consejo de Administración). El banco que preside Carlos Torres controlaba el 24,25% del capital de Tubos Reunidos en 2007, pero comenzó una reducción progresiva de su participación que a día de hoy se sitúa en el 9,958%, ocupando el segundo puesto en el accionariado, tras la Acción Concertada (que ostenta la familia Zorrilla-Lequerica Puig), con el 10,223%. Y tras esta familia y el BBVA, Joaquín Gómez de Olea Mendaro (vinculado a la familia Barandiaran Olleros y uno de los fundadores de Elecnor) posee el 6,076%.
Este lunes, el vicelehendakari segundo y consejero de Trabajo del Gobierno Vasco, Mikel Torres, ha afirmado que el ERE de Tubos Reunidos es una de las primeras muestras de los “grandes perjuicios” que la política arancelaria de Donald Trump tendrá para la economía y el empleo del País Vasco. La semana pasada, Mikel Jauregi, consejero de Industria, Transición Ecológica y Digital del Gobierno vasco, señaló que la política de financiación pública a la industria que se desplegó durante la pandemia como “un salvavidas”, se ha convertido en un “ancla” que puede “hundir” a las empresas que recibieron esos créditos “en el fondo marino” y pidió “más flexibilidad” en la gestión de esas deudas. Jauregi se estaba refiriendo al rescate que Tubos Reunidos recibió del fondo para empresas estratégicas (nutrido con fondos europeos) de la SEPI, que se tradujo en un préstamo de 112,8 millones otorgado en julio de 2021. Dicho rescate ha servido para que el grupo aguantara cuatro años más, pero tiene una deuda de 234 millones... Y ojo, porque ahora le ha salpicado el caso Leire Díez: al parecer la ‘fontanera’ del PSOE medió en el citado rescate de Tubos Reunidos a cambio de 114.000 euros, según informó El Confidencial.











