Decíamos el viernes en Hispanidad que no sería la primera vez que un ministro es expulsado o abucheado o invitado a no acudir a un acto por su gestión. La lógica llamaría a pensar que esto le pasaría a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, el 1 de mayo, sobre todo tras los datos deL paro. Pero no, Yoli acompañó en Málaga a CCOO y UGT, en una manifestación encabezada por los secretarios generales de ambos sindicatos, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente.

Y lo mismo podríamos decir de Sánchez con las huelgas generales. En España han sido hitos históricos. En 1994 contra el plan de empleo juvenil de Felipe González, en 2002 contra el "decretazo" de desempleo de José María Aznar, en 2010 contra la reforma laboral de José Luis Rodríguez Zapatero y en 2012 contra la reforma laboral de Mariano Rajoy, considerada la última gran huelga general de 24 horas. ¿Y contra Sánchez? Ninguna, cero. 

Como dijimos en Hispanidad, sin ánimo de relacionarlo, los sindicatos, responsables de las convocatorias de huelgas, tienen el 'sí a todo del Gobierno', incluyendo aumentos constantes de presupuestos y subvenciones. Y eso se nota.

Pero para que no cante tanto, Pepe fulares, mariscólogo y sindicalista, ha emitido un informe durísimo sobre empleo, titulado: “El empleo en 2025: un balance en perspectiva - Grandes avances y problemas que persisten”. "Un análisis sobre la evolución del empleo, los avances conseguidos y los retos que siguen marcando el mercado laboral".

Por si tienen alguna duda, en la catergoría "grandes avances" encontramos que, según el sindicato, el mercado laboral atraviesa un ciclo "extraordinario". Entendemos que para 2.419.712 personas desempleadas esto, cuanto menos es curioso, así como para las personas que tienen que recurrir a más de un empleo para llegar a fin de mes o para los que con su salario, lleno de impuestos, no pueden acceder a una vivienda. 

Por el lado de "problemas que persisten" tenemos dos puntos según Pepe. Por un lado, el uso “fraudulento” del periodo de prueba en contratos indefinidos como mecanismo de precarización. Es decir, los pérfidos empresarios usan el periodo de prueba para despedir a los trabajadores porque no hay que indemnizar. Y efectivamente este fenómeno ha crecido, sobre todo, desde que Yolanda Díaz se cargó cualquier tipo de contratación que no sea indefinida, pasando olímpicamente de la estacionalidad del mercado laboral, a lo que sumamos que despedir a alguien es más difícil, y más caro, que un divorcio. 

Y segundo problema para Pepe, los empresarios se inventan que haya absentismo laboral, aunque los datos den la razón al empleador, rechaza que exista un problema estructural de absentismo laboral, al asegurar que el ausentismo “deliberado” es “prácticamente cero”. Así, desde UGT ponen el acento en la salud de los trabajadores. Según el sindicato, la elevada carga de trabajo y el recurso frecuente a las horas extraordinarias contribuyen al deterioro de la salud laboral.

En definitiva, sindicatos de clase... ¿de qué clase? CCOO y UGT ya no defienden los derechos de los trabajadores: se han convertido en delegaciones privadas financiadas con dinero público.