
Se repite la misma historia que sucedió con Jaume Guardiola y la primera intentona del BBVA para hacerse con el Sabadell. Para entenderlo hay que tener en cuenta que la actual aspiración de Josep Oliu (76 años) es jubilarse, pero a lo grande, como uno de los principales banqueros de España.
Y eso lo hubiera logrado siendo vicepresidente de la fusión BBVA-Sabadell, pero encontró el rotundo rechazo de Carlos Torres… y de César González-Bueno. Yo he levantado este banco y no estoy dispuesto a que ahora se lo entregues al BBVA. El CEO del Sabadell se puso al frente de la manifestación y Oliu le siguió. Y la cosa salió bien, muy bien: la OPA del banco vasco fracasó, David venció a Goliat. Sí, no hubiese vencido si la racanería de Carlos Torres no le hubiese impedido mejorar la OPA y pagar todo o parte en metálico, pero así es la vida…
En cualquier caso, tiene gracia que finalizada la batalla, el vencedor abandone el campo y el ganador, Carlos Torres, continúe en el cargo y se niegue a dimitir.
Ahora bien, el BBVA ya es historia. Oliu insiste en una fusión y para ello puede volver a la ventana que siempre tuvo abierta con el Santander, algo que ya adelantamos en Hispanidad. No olvidemos que Pep Oliu cree en las economías de escala, en el poder del tamaño.
¿Qué ha pasado ahora? Que Oliu insiste… pero ahora con el Santander, como ya adelantamos hace unos meses en Hispanidad. Y claro, la idea no le ha gustado nada a González-Bueno, que ha vuelto a poner el grito en el cielo, sólo que ahora la cuerda se ha roto. Abandona el Sabadell, pero lo hace -lo hará oficialmente tras la Junta de Accionistas- como el triunfador de la OPA y no es lo mismo pagar los servicios prestados a un perdedor que a un ganador.
Vamos ahora con el futuro del Sabadell. A González-Bueno le sustituye Marc Armengol, quien tendrá la difícil misión de hacer olvidar a su antecesor. Pero lo más importante es que el Sabadell se pondrá a tiro del Santander. Todos ganan: Ana Botín aumentaría la presencia del Santander en Cataluña, uno de los territorios económicamente más importantes, pero donde el Santander apenas tiene un 13% de cuota de mercado, muy por debajo de los grandes, Caixabank y BBVA.
Oliu, por su parte, podría jubilarse como vicepresidente del Santander y presidente del Sabadell si, tras la fusión, mantiene personalidad jurídica propia. Esto es importante, por cuanto el Sabadell es una entidad catalana muy apreciada por el tejido industrial catalán y por los nacionalistas catalanes, así como por el PSC. Mantener durante un tiempo la marca Santander-Sabadell, y al cabo de unos años arrebatarle el apellido es una operación factible.
Pero tranquilos, todavía es pronto para esto. El Santander acaba de comprarle TSB al Sabadell, precisamente, y adquirir Webster Bank, en EEUU. Hay que hacer la digestión de ambos.
Y la salida de González-Bueno se conoce en vísperas de los resultados del Sabadell en 2025.












