“No sé lo que es ser un banco global”. Esta fue la primera reacción de Carlos Torres, este jueves, a la pregunta de si para ser un banco global había que estar en Estados Unidos, tal y como afirmó Ana Botín esta semana, tras comprar el Webster Bank. El BBVA vendió su filial estadounidense en 2021, por 11.500 millones de dólares.
Tras decir esto, Torres argumentó que el banco está muy bien posicionado en Europa y en los mercados donde está presente e insistió en que fue la decisión correcta.
Si alguien quiere conocer qué les ha enseñado la fracasada OPA sobre el Sabadell, ya puede esperar sentado. Torres no soltó prenda, durante la presentación de resultados de 2025. Son enseñanzas para el consumo interno, según él. Lo que parece claro es que la entidad no va a afrontar más operaciones corporativas, al menos de momento, ni en España ni en el extranjero. La resaca post-Sabadell puede ser muy larga.
Ahora toca expandirse vía banca digital, como en Italia y Alemania, un modelo de crecimiento que permite suponer que va bien mientras se capten clientes, pero que en realidad no sabemos si gana dinero o no.
Lo cierto es que el BBVA cerró un 2025 de récord, con un beneficio de 10.511 millones de euros, un 4,5% superior al de 2024, con un margen de intereses de 26.280 millones, un 4% más, y unas comisiones que alcanzaron los 8.215 millones, un 2,8% más. Destacables fueron también las provisiones, que aumentaron un 88,8% hasta los 373 millones.
A pesar del resultado, el mercado optó por vender y los títulos del banco han llegado a caer cerca de un 10% durante la mañana. En lo que va de año, las acciones del BBVA se mantienen prácticamente planas, ni hacia arriba ni hacia abajo.
Torres no quiere sustos con las hipotecas y, por eso, el banco ha perdido cuota en España durante 2025… y si los precios siguen subiendo, lo normal es que en 2026 también cedan cuota a sus competidores. Una de dos: o el resto de entidades están jugando con fuego o son más hábiles para vincular a los clientes con hipotecas a la hora de sacarles más rendimiento.
Un dato desconocido para el gran público, incluso para Carlos Torres, según admitió él mismo: el BBVA es el único banco extranjero en Venezuela. Lo apuntó el consejero delegado, Onur Genç, que tiene el banco en la cabeza. Naturalmente, si han llegado hasta aquí, no se van a marchar ahora que parece que la situación va a ir a mejor.
Apartado IA: el BBVA está decidido a ser el pionero del sector, como lo fue con la digitalización, a pesar del coste que conlleva ser el primero. Recuerden cómo, tras años invirtiendo miles de millones en la digitalización, el banco tuvo que cambiar radicalmente la estrategia digital. Ser el primero no siempre garantiza el éxito, pero también es verdad que si nadie se lanza, el resto no avanza. En esta línea, ni Torres ni Genç saben hacia dónde les llevará la IA, si provocará más despidos y cierre de oficinas o si será todo lo contrario. De momento, el banco está contratando profesionales con perfiles tecnológicos, principalmente. También banqueros, pero de banca privada y de inversión. La banca minorista, en el móvil.
En todo caso, el perdedor de la OPA sobre el Sabadell se niega a dimitir. Pues va a tener que mantenerse a la defensiva y cederlo todo ante el PNV, su única defensa inicial... y su posible verdugo final.












