ArcelorMittal presenta resultados: "Aspectos destacados del segundo trimestre de 2026: Proteger la salud y la seguridad de los empleados es un valor fundamental de la Compañía. La transformación plurianual en materia de seguridad sigue generando mejoras cuantificables", aseguran demostrando una infinita caradura, porque protegen la seguridad de los empleados, sí, de los que no despiden, por ejemplo con el ERTE que tienen en España. 

El beneficio en el primer semestre del año ha caído a la mitad (-51%), pasando de 2.598 millones de dólares a 1.258 millones de dólares a cierre de junio de 2026. Según la información remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el resultado neto bajó hasta los 683 millones de dólares, un 61% menos que los 1.793 millones registrados un año atrás.

El grupo asegura que estas caídas se deben a las mayores pérdidas por diferencias de cambio y el incremento de los gastos financieros netos, sin embargo, las ventas aumentaron, un 4,9%, hasta los 32.200 millones de dólares, frente a los 30.700 millones de dólares registrados en el primer semestre de 2025. Pero no se crean, no facturaron más porque vendieran más, sino porque el precio del acero ha aumentado un 10,2%. Es más, el volumen de envíos fue inferior al de hace un año. El EBITDA aumentó un 8,8%, hasta 3.743 millones de dólares, frente a los 3.440 millones obtenidos en el primer semestre de 2025, gracias al mayor rendimiento de los negocios en Europa, Norteamérica (reflejando el impacto de la adquisición de Calvert) y el segmento de India y sociedades conjuntas (JVs), parcialmente compensado por unos resultados más débiles en Brasil y Minería.

Pero lo de los Mittal es 'echarle cara', saben que no van mal, de hecho han mantenido previsiones pese al desplome del beneficio. Aseguran que la cartera de proyectos está creciendo y esto impulsará el EBITDA del grupo en aproximadamente 1.800 millones de dólares anuales a partir de 2026, manteniéndose sin cambios respecto a las previsiones anteriores.

"ArcelorMittal considera que se encuentra en una posición privilegiada para generar crecimiento creador de valor, mantener una elevada remuneración al accionista y conservar un sólido balance con calificación de grado de inversión", ha indicado la compañía, resumiendo a la perfección su 'modus operandi'. La familia Mittal posee el 43,3% de las acciones.

Los Mittal tienen la manía de extender el síndrome de Nowa Huta. Lakshmi N. Mittal se le puede conocer por ser un gran despedidor, pues en la citada ciudad polaca que se levantó junto a Cracovia (siguiendo el modelo soviético y siendo un reconocido experimento de ingeniería socialista) compró la acerera cuando cayó el comunismo y redujo la plantilla de 40.000 trabajadores a 10.000.

Y esta 'mofa' la hacen de maravilla en España, por lo que unos resultados en los que aumentan ingresos, pero reducen el beneficio son la excusa perfecta para pedir más dinero a los españoles y mantener las inversiones a cero. Ya lo dijeron, si no hay rentabilidad no pueden invertir. Así que tienen que vender que el beneficio va fatal. Lo vimos hace unos meses. Si bien el aumento de producción en Europa, podría conllevar el arranque de hornos altos en Francia y Polonia, la pérdida de competitividad en nuestro país, junto con el alto coste de la energía eléctrica (33 euro/Mw. más que en Francia), suponía una "clara desventaja competitiva", lo que podría desviar las necesarias inversiones hacia otras plantas en Europa.

Esto después de que el presidente Sánchez se citara en Davos con el presidente ejecutivo, Lakshmi N. Mittal, no para abroncarle por su actitud y actuación en el país, sino para darle esos 450 millones de euros en ayudas públicas para descarbonizar sus plantas en Asturias.

Pese a esa ayuda sin contraprestación, los Mittal mantuvieron su caradura y su ERE en España, y encima anunciaron una nueva inversión: en la acería eléctrica en Dunquerque (Francia), sin que tenga una fecha para la puesta en marcha de la de Gijón.

A todo ello sumamos el "mantener una elevada remuneración al accionista", si las cosas van tan mal, ¿cómo es posible mantener una elevada remuneración al accionista? Algo no cuadra...