Las incorporaciones de Antonio Crespo y Alfonso de Castro al Consejo de Abanca dicen algo sobre el intento de normalización de Juan Carlos Escotet, dueño de la entidad, de dismular el hecho de que posee, él solito, el 85% de la entidad y que no se plantea salir a bolsa... pero también de normalizar su imagen pública justo ahora que Pedro Sánchez ha dado orden -pero no a Leire Díaz- de vigilar atentamente la relación entre Escotet y Núñez Feijóo. Hablaremos de ello luego. 

Antes de lavar su imagen en España Juan Carlos Escotet era considerado uno de los bolichicos, mismamente el que luego había de traicionarles, llegando el Régimen de Hugo Chávez a intervenir administrativamente su entidad Banesco. Pero Escotet era demasiado avispado como para consolidar su grupo,  sabiendo que la tiranía bolivariana no era gente de fiar, aunque a él le hubieran hecho millonario. 

Además, fue en el concurso de las dos grandes cajas de ahorros gallegas, otorgadas, más bien regaladas, por el Banco de España a Escotet, cuando se convirtió en un banquero, si no grande, sí mediano pero, ojo, ajeno al 'Gotha' bancario español, que sigue sin aceptarle en el selecto club.

Y entonces es cuando nos sorprende a todos. El lunes 29, se celebró la Junta General de Accionistas, que no fue presidida por Juan Carlos Escotet sino por el CEO, un viejo banquero gallego, Paco Botas, para informarnos de que, apenas hora después del terremoto, Juan Carlos Escotet viajó a Venezuela. Afortunadamente, no ha sufrido daños familiares pero sí hay víctimas entre la plantilla de Banesco.

Y este viaje tiene su mérito porque la Venezuela de Delcy no es la de Maduro pero tampoco se sabe lo que es.

Puede haber causas personales para este viaje repentino, sin duda, pero en todo caso, los problemas de Escotet siguen siendo los mismos: una concentración de poder del 85%. Como recordábamos en Hispanidad un año atrás, a las juntas de Escotet acude Escotet y poco más. Lo mismo ha sucedido ahora. En suma, al BCE no le gusta que un banco sea propiedad de un señor, ni que un banco sirva para salvar empresas (Pescanova) con una concentración de riesgo importante y que sigue a salir a bolsa.

El problema del banco gallego siguen siendo el mismo: crecer. En España es imposible: ni Unicaja ni Ibercaja quieren fusionarse con él: posee el 85% de Abanca

Y así llegamos al momento actual: Escotet se ha convertido en el banquero de la Junta de Galicia y en el único banquero que mantiene buenas relaciones con Feijóo. Hoy en día, Abanca cuenta con el apoyo entusiasmado de la Xunta gallega, sea para hacerse con el Deportivo, sea para crear una universidad, que ya se encarga la Junta de que no tenga competencia en nada.

Ahora bien, en el sector no quieren a Escotet. Hablan y no paran del chollo de la compra de Abanca, que le hemos pagado entre todos. Y cuando ha intentado fusionarse con Unicaja, o con Ibercaja... nadie ha querido saber nada con él.  

Recuerden que Feijóo llegó a amenazar a Rajoy si las cajas de ahorro gallegas no se 'regalaban' a Escotet. El actual presidente gallego no toleró que Caixabank entrara en Galicia, al grito de "las decisiones económicas de Galicia no se tomarán en Barcelona". 

El propietario de Abanca se trasladó a Venezuela, nada más producirse el terremoto. No ha sufrido daños familiares pero el seísmo sí ha provocado bajas entre la plantilla de Banesco  

Y aquí viene lo peor: Sánchez apunta contra la relación entre Feijóo y el banquero Juan Carlos Escotet. Está empeñado en buscarle un caso de corrupción o aquello que pueda ser presentado como tal, porque aunque no le preocupan las acusaciones de corrupción del PSOE desearía que el concepto de corrupción volviera al Partido Popular. Y Escotet, amigo de Feijóo, puede ser el camino. 

Recuerden la pregunta de Sánchez a Feijóo en el congreso: ¿Quién le paga el piso en el que usted vive en El Viso?