Nueva Pescanova ha entrado en una nueva fase tras registrar un beneficio neto de 1,1 millones de euros, en 2025, frente a las pérdidas de 37,9 millones del ejercicio anterior, correspondiente a nueve meses, ya que en ese 2024 la compañía cambió su cierre fiscal, del 31 de marzo al 31 de diciembre. En el comparativo a doce meses, las pérdidas fueron de 91 millones, según el comunicado difundido este lunes por la compañía.

La vuelta al beneficio, tras años de pérdidas millonarias, marca un antes y un después en Nueva Pescanova y también en Abanca, dueño del 99% del capital tras la capitalización de deuda por valor de más de 542 millones de euros (2021) y tras aportar prácticamente la totalidad de la ampliación de capital de 72,6 millones de euros (aportó alrededor de 71 millones), en septiembre de 2024.

Las principales magnitudes crecieron en 2025. Las ventas alcanzaron los 1.053,6 millones de euros, un 7,3% más que los doce meses anteriores y un 36,9% más comparado con el periodo contable de nueve meses de 2024. El Ebitda, por su parte, aumentó un 56,5%, hasta los 71,2 millones de euros, comparado con los doce meses anteriores y 77,6% más comparado con nueve meses.

El mayor escollo de la compañía sigue siendo la deuda neta de 489 millones de euros (cierre de 2024), de los que 320 millones están en manos de Abanca, circunstancia que no gusta en Fráncfort y que desde allí vigilan de manera especial. El BCE quiere evitar a toda costa que los bancos concentren un riesgo elevado en una única compañía, tal y como hace Abanca con Nueva Pescanova.

De hecho, en 2023, Escotet estuvo a punto de venderle el 80% al grupo canadiense Cooke Seaford, pero la Xunta se lo impidió, al tratarse de una empresa estratégica. Poco después, el CEO, Ignacio González, abandonó la compañía, como publicó Hispanidad.

Ahora se abre una nueva etapa. Con unas cuentas y una deuda en vías de saneamiento, tal vez le resulte más sencillo a Escotet encontrar un socio adecuado -y español- que esté dispuesto a hacerse cargo de Nueva Pescanova. Mientras tanto, desde el BCE continúan vigilando a Abanca porque sigue siendo mucho riesgo en una única empresa. En cualquier caso, el mérito del banquero hispano-venezolano por reflotar Nueva Pescanova es indudable.