
Abanca no puede seguir comprando como hasta ahora, aunque a Juan Carlos Escotet le gustaría poder hacerlo. El crecimiento de la entidad durante todos estos años ha sido, principalmente, crecimiento inorgánico. Pero eso se acabó, al menos de momento. “El mercado ha cambiado de manera considerable en este tiempo”, afirmó Escotet este lunes, durante la presentación a la prensa de los resultados del primer semestre.
“El precio de las instituciones, con la mejora en rentabilidad y en los mercados de capitales, ha subido y aunque siempre estamos analizando el mercado, que es parte de nuestro ADN, no vemos en el horizonte, a corto y mediano plazo, que puedan surgir nuevas opciones”, zanjó.
Efectivamente, Abanca lanzará otra vez el anzuelo cuando cambien las circunstancias, aunque eso no garantiza nada porque el sector bancario español no le quiere grande, como hemos contado en Hispanidad. En cualquier caso, el banquero hispano-venezolano, lo tiene claro y presume de ello: “Somos probablemente la mejor práctica bancaria en la combinación entre crecimiento orgánico e inorgánico”, señaló.
Sin ánimo de ser exhaustivo, Escotet ha forjado la Abanca actual gracias, en primer lugar, al favor de Alberto Núñez Feijóo, quien propició que se quedara con las antiguas cajas gallegas sin presentar la mejor opción ante el Frob y con unas facilidades de pago inéditas hasta entonces. Tras aquello, Escotet compró Banco Echeverría (2014), la división de consumo de Banco Pastor (2017), el negocio de Deutsche Bank en Portugal (2018), el de Caixa Geral en España (2019), Bankoa (2021) y el negocio de Novo Banco en España (2021).
Todas, como ven, operaciones en las que Abanca absorbía a otra entidad o un negocio de otra entidad, pero ninguna de ellas ha sido una fusión como tal. Cuando llegue ese momento -ya lo sondeó con Liberbank-, ya veremos qué sucede, porque Escotet no quiere perder el control de su banco.
Los resultados del primer semestre no pasarán a la historia, aunque son mejores que los del primer trimestre. El margen básico aumentó un 2% respecto al mismo periodo de 2025 gracias a que las comisiones, que se dispararon un 16,1%, hasta los 211,7 millones, compensaron la caída del 1,2% del margen de intereses, que no superó los 792,8 millones.
El margen bruto creció un 4,1%, hasta los 1.114,1 millones, impulsado por el resultado de operaciones financieras (ROF). El margen antes de provisiones también aumentó, un 4,9%, y alcanzó los 539,9 millones, tras registrar unos gastos de explotación de 574,3 millones, un 3,3% superiores a los de junio de 2025.










