• Temor a que se repita el Caso Lady Di.
  • Cada viernes noche se han convertido en un quebradero de cabeza para la Casa Real, con la futura reina en conciertos marginales, cine de vanguardia y demás manifestaciones de 'arte de vanguardia'.
  • Especial atención merece su indumentaria y su actitud en actos castrenses.
  • Doña Letizia Ortiz está convencida de que no conseguirá la abdicación del Rey por el caso Urdangarín ni de ninguna otra forma. Y se ha cansado de esperar.
  • Por de pronto, su actitud está forzando cambios en la Casa Real: alguien tiene que pagar el pato.

El Rey, pero sobre todo el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, están cada vez más preocupados por los que ya se conoce en círculos monárquicos como 'los viernes de Letizia'. Ya no se trata  de su curiosa indumentaria en actos oficiales, con especial parada y fonda en los actos militares, donde gusta presentarse con pantalones ajustados, sino de sus escapadas a conciertos marginales, cine alternativo y demás representaciones de 'arte de vanguardia'.

Las ya famosas dos páginas del diario ABC, tituladas "Tres aciertos y un desliz" donde se alababa a la princesa por su vestimenta en tres ocasiones y se le criticaba el desliz de su indumentaria en los actos de entrega de despachos en la Escuela Naval Militar.  

La Princesa de Asturias parece empeñada en repetir la historia de la británica Lady Di,  con una diferencia: allí hubo infidelidad matrimonial. En cualquier caso, lo último que necesita la dinastía española es una separación matrimonial en la Corona

Lo cierto es que doña Letizia Ortiz se ha cansado de esperar una abdicación real que no llega. Al final, sus viernes noche, y su querencia al arte alternativo, provoca incluso problemas de seguridad, aunque esto no sea lo más relevante. Ahora mismo, en la agenda del Rey y de su esposo, el Príncipe heredero, la actitud montaraz de doña Letizia pesa más que el caso Urdangarín, que difícilmente puede proporcionar más sorpresas.

Por de pronto, SM EL Rey ya piensa en realizar cambios en la Casa Real. Alguien tiene que pagar el pato de una resurrección regia que no eternamente postergada desde el caso Nóos.

Pero de pronto, se trata de parar los vienes de Letizia.  

Eulogio López

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