• Un pánico que no produjo la crisis de 2007 y que ha llevado al Sabadell a trasladar su sede a Alicante y a Caixabank, lo más probable, a Palma de Mallorca.
  • Y ojo, montado sobre la tendencia general a sacar el dinero del banco.
  • No se trata de Sabadell o Caixabank sino de llevarse el dinero al calcetín.
  • O a los fondos de inversión… como si eso representara una salida.
  • Al tiempo, el efecto Puigdemont, gran estadista, dispara el coste de la ya elevada deuda española.
La amenaza de una Declaración Unilateral de Independencia (dígase DUI, no confundir con el dispositivo intrauterino, tremendamente abortivo) ya ha provocado el pánico financiero: clientes que quieren sacar su dinero físico. Y no sólo en Caixabank o Sabadell, sino en cualquier entidad, por cuanto la majadera CUP, poder imperante en Cataluña ahora mismo, impone sus tópicos, y también por otra cuestión más importante y que afecta a toda España: la desconfianza en la banca y unas rentabilidades inexistentes que aconsejan a muchos llevarse su dinero físico al calcetín y su dinero virtual al fondo de inversión. Como si estos últimos prestaran una garantía, cuando lo único que representan es ganancia fija para el banco sin ningún riesgo, riesgo que se traslada al cliente. Al procés le sigue en paralelo otra huida, la de las empresas, y en el caso de los bancos, la del Sabadell, que ya ha decidido trasladar su sede a Alicante -en una reunión extraordinaria más breve de lo que se había aventurado-, mientras Caixabank, lo más probable, se moverá a Palma de Mallorca. La razón, como explicábamos ayer miércoles, es la misma: ningún banco español puede subsistir sin la autoridad monetaria, es decir, sin el BCE. En cualquier caso, el número de personas que reclaman su dinero en las oficinas bancarias, o que solicitan explicaciones es, según fuentes del sector, mayor que durante la última crisis bancaria de 2007. El miedo a la situación política provoca más pánico financiero que la crisis económica. Y eso que ahora España ya cuenta con la salvaguarda de los 100.000 euros por depositante y entidad. Al tiempo, el efecto Puigdemont, gran estadista, dispara el coste de la ya elevada deuda española. Eso, desde ahora mismo, se ha visto con la subasta de crédito. Eulogio López [email protected]