• En lenguaje técnico: CRM, esto es, centros de recobro de morosos.
  • Y ya no compran sólo créditos fallidos. También se hacen con dudosos.
  • Es lo que ha anunciado Bankia este miércoles: la venta de una cartera de créditos dudosos y fallidos de 385,9 millones de euros.
  • Al final, la banca está engordando a la banca en la sombra que tanto critica.
¿Por qué los fondos buitre compran carteras de créditos fallidos y, ahora también, dudosos? Porque poseen una tecnología punta, de última generación, que les permite hacer negocio con algo que otros desechan. Hablamos de los CRM, los centros de recobro de morosos o, si prefieren algo más coloquial, el cobrador del frac. No es broma. El negocio de los fondos buitre consiste en comprar carteras al 5% (pagar por el 5% de la cartera) y recuperar, por ejemplo, el 10%. La ganancia es clara. ¿Cómo se logra? Con el cobrador del frac, es decir, persiguiendo al moroso hasta que paga, incluso con llamadas telefónicas a altas horas de la madrugada. Y si no se consigue vía telefónica se pasa al siguiente escalón, que incluye las redes sociales, presentarse en el centro de trabajo... Todo sin olvidar la vía de los tribunales, que los leguleyos de los fondos se encargan de utilizar. Cuando el negocio está en recuperar cuanto más mejor, no se puede despreciar ninguna posibilidad. La pregunta es, ¿por qué no hacen esto los bancos? ¿Acaso su negocio no consiste precisamente en eso, en recuperar el dinero prestado, con intereses? Sea como fuere, el negocio está resultando tan redondo para los fondos buitre que, como hemos señalado antes, ahora también se han lanzado a por créditos dudosos. El último ejemplo lo ha protagonizado Bankia, que este miércoles ha anunciado la venta de una cartera de créditos dudosos y fallidos de 385,9 millones de euros, de distintos sectores industriales, y en parte respaldados por garantías inmobiliarias y otras garantías reales. Del total, 230,2 millones corresponden a dudosos y 155,7, a deuda fallida "totalmente provisionada", resalta la entidad. En definitiva, con estas operaciones, la banca -ojo, Bankia es sólo el último ejemplo- está engordando a la banca en la sombra que tanto critica porque no está sujeta a la fortísima regulación del sector. Pablo Ferrer [email protected]